Por norma general, los cómics de DC siempre me han parecido más sosos que los de Marvel. Además, esa mezcla entre las aventuras de seres superpoderosos y una especie de moral impostada que conlleva un acercamiento de los héroes a problemas reales (como los de cualquier hijo de vecino) ha sido uno de los grandes aciertos de la editorial de Stan Lee, en mi opinión.

Pero si hablamos de obras del género con cierto toque de madurez, que coloca a héroes en entornos complicados y oscuros, Crisis de Identidad, el cómic que hoy nos ocupa, es uno de mis favoritos de siempre por lo expuesto y por otras razones que comentaré a continuación.

En 2006, Planeta de Agostini (que tenía los derechos de publicación en España del material de DC) publica una serie limitada de tres números llamada Crisis de Identidad, un formidable cómic que con el paso del tiempo se convertido en uno de los mejor valorados por crítica y lectores aficionados a los personajes que conforman la archiconocida Liga de la Justicia.

El arte de Turner

Para que os hagáis una idea, aún se vendían cómics en los quioscos y servidor, que paseaba un domingo por la mañana por el barrio, se fijó en una impresionante portada dibujada por un tal Michael Turner que mostraba a varios integrantes de la JLA, apesadumbrados, alrededor de un ataúd. En el centro de la composición, un Superman contrariado, derramaba una lágrima de ira. Dicha portada, en la cual se leía aquello de “1de3”, me llamó mucho la atención y pagué los 4,95 € que costaba el tebeo.

Sobre el señor Michael Turner (1971-2008) el encargado de las portadas de la serie en los tres números que conformaban la edición española, señalar que comenzó como un clon más del venerado Jim Lee para desmarcarse luego con su propio estilo (no muy alejado del fundador de Image, la verdad sea dicha) y que, a pesar de tener un estilo muy potente a nivel visual, lo más destacado que ha realizado como autor quizá Fathom (para Top Cow). Como portadista, realizó encargos para Marvel y DC Comics en sus colecciones más importantes.

Lo primero que te llama la atención al leer Crisis de identidad es que hay un marcado carácter depresivo en esta obra, llena de matices oscuros. No estás ante la típica aventura de superhéroes que se unen para salvar al mundo de un mal mayor. Es algo mucho más complejo. Aquí la cosa va de secretos entre amigos y compañeros, de sufrimiento, de dolor y de sentimientos tan fuertes como el amor y el odio que se mezclan para formar un cóctel explosivo. Es lo que hace grande a este cómic, guionizado por Brad Meltzer y dibujado por Rags Morales.

Identity Crisis
El binomio que forman Meltzer y Morales es perfecto porque la traumatizante (y al mismo tiempo brillante) historia se ve apoyada por un dibujo muy sobrio que, sin necesidad de florituras ni excesos, logra introducir al lector en esta angustiante trama, en la que los autores nos cuentan como el asesinato de Sue Dibny (la esposa de Ray Dibny, El Hombre Elástico) desencadena una serie de acontecimientos que ya venían arrastrándose desde tiempo atrás (en los que hubo incluso una violación de por medio) y que hacen mella en el grupo, generando desconfianza y sacando a la luz los trapos sucios de algunos miembros de la JLA y algunos secretos turbios.

La moraleja final es: ¿Cuál es la línea que no debe traspasar nunca un superhéroe? ¿Y si hubiese una razón de peso para hacerlo? Aunque puedes leer estos tres números de manera independiente, si previamente has leído algunas series como Batman y Los Outsiders, Superman/Batman y Jóvenes Titanes, comprenderás mejor la obra en su conjunto, ya que en dichas colecciones se fue fraguando de algún modo algunos de los hechos que acabarían desembocando en lo que se cuenta en esta Crisis de Identidad que, como digo, son 3 números de nada y se leen bastante bien.

Lo que vas a encontrar aquí, además de todo lo anteriormente comentado, son muchos recuadros de pensamiento (muchos más que bocadillos) una narrativa muy adulta y viñetas con algunas escenas muy duras, no aptas para lectores sensibleros. En mi opinión, este tipo de historias encajan mejor en el universo DC antes que en el de Marvel. En definitiva, una obra de gran calibre que no puedes dejar escapar si eres amante de los cómics y que, como curiosidad, cuenta con un interesante prólogo a cargo de Joss Whedon, tan de moda ahora por su faceta de director en la saga cinematográfica de Los Vengadores. Casi Nada.

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