Durante miles de años, el mundo ha estado bajo el control de cincuenta familias, una red secreta de clanes de vampiros enzarzados en una eterna lucha por el poder. Pero cuando sale el sol, los vampiros requieren de los servicios de un humano que actúa como su protector de día. Entrenados desde hace siglos para ser soldados letales bajo las órdenes de sus señores vampiros, los “Hombres de Día” salen al amanecer, solos contra sus adversarios, para cumplir los deseos de sus benefactores.

Norma Editorial acaba de publicar el primer tomo de Day Men, una serie de vampiros y mafias que, tras la lectura de estos primeros cuatro números aquí recopilados, ha llamado poderosamente mi atención.

Day-Men-1

Lo primero que sobresale de esta obra es el original punto de vista que han adaptado los autores para mostrarnos este mundo de vampiros: a través de David Reid, un sicario protector que se verá inmerso en una guerra de clanes “chupasangres” sin parangón.

La pareja de guionistas conformada por Matt Gagnon y Michael Alan Nelson demuestran con creces su excelente buen hacer, dando a conocer una de esas reinvenciones del mito vampírico que todo amante de estos seres anda siempre buscando (en este aspecto no me valen franquicias “emo” que no merecen ni la pena mencionar por aquí).

Otro punto a destacar es la mitología que aquí se nos ofrece conformada por 50 clanes vampíricos, los cuales han estado entre ellos en continua lucha para ver quién se queda finalmente con el poder. Este punto histórico me ha recordado a la estructura del Trust que ya manejó Brian Azzarello y que pudimos ver en 100 balas, ambos llenas de conspiraciones y personajes de ambigua credibilidad que son capaces de lo que sea para alcanzar sus objetivos soñados.

Viñeta

En el apartado gráfico tenemos a Brian Stelfreeze, un excelente dibujante que se adapta a las mil maravillas a este universo vampírico llenando las páginas de una pulcra narrativa y dotando a los personajes de ese punto característico que diferencian a unos de otros sin apenas esfuerzo.

Otro detalle a destacar de este artista son las trabajadas escenas de lucha, donde encontramos unas coreografías muy reales, potenciadas además por una composición de las viñetas muy fluida y directa. Para rematar la jugada tenemos en la paleta cromática de Darrin Moore el complemento perfecto para el dibujo de Stelfreeze, aportando personalidad y el puntito adecuado de oscuridad a esta historia.

En definitiva; 112 páginas (con una edición en rústica muy llamativa que cuenta además con impactantes extras) que se leen de un tirón y que nos dejan con la sensación de que estamos ante una de esas series de la que todo el mundo hablará en un futuro. Yo, desde mi humilde morada, esperaré pacientemente a hincarle el diente a su segundo tomo que esperemos no tarde demasiado en aparecer por aquí.

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