Algunos artistas españoles abrieron camino en su día para que ahora mismo muchos de nuestros compatriotas estén triunfando por todo lo alto en gigantes editoriales como Marvel o DC y también en otras quizá más modestas pero con un gran proyección, como es el caso de Valiant. Nombres ya legendarios como Jesús Merino, Salvador Larroca o Carlos Pacheco son venerados por muchos de nosotros y no es para menos. Muchos jóvenes talentos de nuestro país han tratado de seguir siempre sus pasos y muchos aún recordamos como la gente mandaba sus dibujos a las colecciones de Forum o Zinco, en una época ciertamente inolvidable.

Bien, pues situémonos ahora a mediados de los convulsos noventa, concretamente en 1995, que es cuando a la gente de Planeta se les ocurre una idea genial y ambiciosa, a la par que arriesgada: Editar comics -books españoles de producción propia creados por jóvenes y prometedores talentos que, de algún modo, empezaban ya ser conocidos por los lectores. Eso sí, siempre supervisados por hombres de la casa que aportaban su experiencia como editores y guionistas. Así, un año después nace el sello Laberinto, que nos dejó algunas obras interesantes como “Iberia Inc.” (de la que os hablaré en otra ocasión ya que fue la colección más vendida de dicho sello), “Oropel”, “Mentat”, “Desafío”, “Aníbal Gris” y, entre alguna que otra más, el divertido tebeo que nos ocupa hoy: “Neck & Cold“.

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Quiero centrarme hoy en esta miniserie de tres números, guionizada por el hombre-multitarea, Cels Piñol (directamente culpable de que chavales criados en la “generación noventera” sean hoy día unos frikis de campeonato) y el fenomenal dibujante guipuzcoano Ángel Unzueta (Captain America: Sam Wilson, Cara de Ángel). El argumento, obra de Toni Guiral (editor de la línea World Comics) y basado en una idea original de Unzueta, es bastante sencillo pero directo y además bebe de muchas influencias de la cultura popular (se nota el amor por el cine de Tarantino y algunos guiños a películas como Robocop). Cels, se encarga del guion técnico y realiza una gran labor para ser su primera vez en estas lides.

Neck y Cold son dos agentes de la AIP que trabajan en operaciones encubiertas. Cold es una chica de armas tomar, tan sexy como letal. Inteligente y hábil. Neck, es un tipo duro, aguerrido militar… un auténtico berseker. Sus pistolas hablan por él en la mayoría de las ocasiones pero haría cualquier cosa por Cold. Neck & Cold. Juntos, forman un duo verdaderamente letal que anda metido en todo momento entre follones, fásers, pistolones imposibles, naves espaciales y extraños alienígenas.

El primer número arranca de manera muy explosiva, con nuestros protagonistas en medio de fregado importante, con persecuciones, tiros y otras lindezas dignas de cualquier producto audiovisual de acción de la época. Ambos están en una misión en la que fingen escapar de una prisión de alta seguridad, para poder localizar una terrible arma biológica que se oculta en una antigua colonia terrestre llamada Tarksos. Los tarksonianos pretenden usar este arma para llevar la guerra a la Tierra y sólo Neck & Cold pueden evitar el desastre. Mientras tanto, el malhumorado coronel Ryan intentará por todos los medios salvar la situación y quedar como el gran héroe delante de todos. Para lograr cumplir la misión, contarán con la ayuda de tres peculiares (y jóvenes) aliados.

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Los personajes son arquetipos de esos recurrentes que funcionan muy bien en este tipo de aventuras y los diálogos, escritos también por Cels Piñol (que podemos decir de este hombre que no se sepa ya, si es que hay que quererle) son dinámicos, llenos de humor y con reminiscencias a muchas de sus obras favoritas, ya sean libros, cine o series de TV. El estilo de Unzueta, muy cercano al “amerimanga” (muy en boga en esos momentos), le va como anillo al dedo a un cómic de estas características, que busca entretener ante todo, no sentar cátedra. La premisa era lograr que los lectores disfrutasen con las aventuras de estos “agentes espaciales” y creo que, a pesar de lo escueto de su duración, lo consiguieron. Cabe destacar que Unzueta es un todo terreno que ha hecho prácticamente de todo, desde ilustraciones de todo tipo, portadas para Star Wars y, por supuesto, cómics. Y siempre evolucionando en su estilo, como podéis ver en su propia web.

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Ni que decir cabe, que el sello Laberinto no duró demasiado ya que algunos factores hicieron inviable su supervivencia (los cómics eran en blanco y negro porque aplicarles color era demasiado caro y la editorial no podía afrontar ya más costes, sin ir más lejos). Yo le guardo mucho cariño a Neck & Cold, porque la tuve en su momento, le leí y la perdí. Por eso me alegro mucho de haberla podido recuperar hace bien poquito (en muy buen estado las tres grapas, por cierto) y ya que Dolmen Editorial ha recuperado recientemente “Iberia Inc.” en un tomo muy aparente, no estaría de más que acordaran también de las otras obras del efímero sello de Planeta De Agostini. Aparte de la calidad intrínseca de varios de esos tebeos, nos darían más de una alegría a los más nostálgicos al recuperar sensaciones de viejos tiempos y leer de nuevo aquellas primerizas obras de gente que hoy en día son grandes profesionales de la industria.

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