Si hay un grupo en La Casa de Las Ideas  que en los últimos tiempos está viviendo uno de sus mejores momentos esos son sin duda Los Inhumanos. Esta raza de seres fruto de la experimentación Kree en humanos hace millones de años ha visto como su importancia  dentro de la compañía se equiparaba a la de los (pese a estar en horas bajas) populares mutantes. La explosión del UCM y la guerra de derechos cinematográficos han tenido buena culpa de ello, sí, pero, sea como sea, la cuestión es que personajes como Medusa, Cristal, Ms. Marvel y un gran número de inhumanos más han ido adquiriendo protagonismo en distintas colecciones, bien como invitados, protagonizándolas o desempeñando roles de relevancia en las mismas.

¿Y que pasa con el monarca de estos? ¿Dónde situar ahora al rey de Los Inhumanos? Rayo Negro (Black Bolt, en el original) es uno de los personajes más poderosos y queridos de Marvel y también fue uno de los miembros la logia secreta conocida como Los Illuminati. En los últimos tiempos, ha jugado un papel decisivo en eventos como Infinito (fue el causante de desencadenar las nubes terrígenas que asolan el planeta, crean nuevos inhumanos y a su vez son mortales para los muties) y en otras colecciones. Tras una serie de desafortunadas circunstancias, entre las que se encuentran el hecho de abdicar del trono y perder el favor de gran parte de los suyos, llegamos a donde estamos ahora: a su colección regular, guionizada por el escritor Saladin Ahmed y dibujada por Christian Ward y que nos presenta un primer número que parte de una inquietante premisa, como veremos a continuación.

El cómic arranca con nuestro protagonista despertando en una fría y oscura mazmorra. Blackagar Boltagon se encuentra en cautiverio, desconcertado y aturdido. Sin saber muy bien cómo ha llegado ahí, despierta y descubre que está amordazado y que una misteriosa voz le increpa continuamente, exigiéndole que pida perdón por sus crímenes. ¿Cómo ha llegado a esta situación? ¿Qué es este perverso juego? Le cuesta recuperarse, pero está decidido a averiguar qué está pasando y, sobre todo, quiere encontrar al responsable de todo esto. Piensa en muchos posibles enemigos pero, como siempre, un nombre se repite una y otra vez en su cabeza: Máximus. Siempre Máximus. El príncipe usurpador. ¿Estará él detrás de esta locura?

Gracias a su poder, rompe los grilletes que le tienen atrapado y comienza la búsqueda de respuestas. Sigue con el bozal (parece que es especial y puede romperlo como hizo con las cadenas) y por lo tanto no puede usar su devastador poder pero aún así, es un héroe con recursos. Espera resistencia y está preparado para enfrentarse a lo que sea. Cuando ya cree que está sólo oye una voz pidiendo auxilio. No sólo deberá correr a rescatar a quien quiera que sea el que esté pidiendo ayuda sino que deberá enfrentarse a unos cuantos personajes (incluyendo un villano que es un viejo conocido para los lectores más veteranos) en lo que parece ser una extraña prisión. Al final del cómic se encontrará cara a cara con su carcelero para acabar así con un cliffhanger perturbador y que va a afectar seriamente al personaje. De hecho, la atmósfera de esta primera grapa tiene un toque angustiante y los acertados diálogos de Saladin Ahmed ayudan bastante a adentrarnos en esta misteriosa historia.

El apartado gráfico, obra de Christian Ward, es muy potente, visualmente hablando. Tiene un toque pictórico que le va como anillo al dedo a la trama. Buena narrativa y un uso genial del color (usa una paleta de colores vivos pero que al mismo tiempo no desentonan con el carácter que el guionista quiere imprimir a la trama). Aprovecho para recomendaros encarecidamente que visitéis su página web porque el arte de este señor no tiene desperdicio.

En definitiva, un primer número muy en la línea de determinadas obras de la Marvel actual que quizá sean del gusto de los lectores menos habituales de lo que se conoce vulgarmente como “pijameo” y en las que los autores nos presentan historias que a menudo contienen pinceladas de géneros como el terror psicológico o la ciencia-ficción (por poner dos ejemplos) aunque está por ver si continúan por esa senda. Pinta muy bien este nuevo inicio para el personaje creado por Stan Lee y Jack Kirby en los sesenta y que por su idiosincrasia y poderes puede dar mucho juego, si se le sabe sacar partido. Pendientes estaremos de la continuación de esta nueva serie regular y, por supuesto, de la épica “Royals” en la cual volveremos a encontrarnos de nuevo con el rey inhumano.

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