Tremor Dose: qué difícil es agarrar los sueños [Reseña]

¡Ah, el mundo de los sueños, eterna fuente de temor y extrañeza! Nada nos asusta más que aquello sobre lo que no tenemos control. Nadie nos dice que en realidad no controlamos absolutamente nada, pero guardad el secreto. Cada noche, cuando dormimos, cedemos nuestra ficticia sensación de autogobierno a nuestro subconsciente. O eso dicen. Podemos abandonarnos al sueño plácidamente, pero hay algo incuestionable: nunca sabemos lo que vamos a encontrar en el mundo onírico, la incertidumbre sobre lo que vamos a soñar es absoluta. Y posiblemente, eso sea lo más aterrador de todo. 
En la ficción, muchas son las obras que han tocado la temática onírica, a menudo desde un punto de vista terrorífico o surrealista. Así, tenemos desde aproximaciones a la sustancia irreal de los sueños que plasmaba Luis Buñuel en algunas obras, hasta visiones pretendidamente científicas como el Origen de Christopher Nolan. Pero a buen seguro las más recordadas son aquellas obras que pertenecen al género de terror. Que se lo digan a Freddy Krueger, causante de numerosos casos de insomnio patológico y verdadero icono pesadillesco para toda una generación. 

TremorDose1Hay muchos cómics que se sumergen en las inconsistentes aguas de los sueños profundos, pero me gustaría recordar esa espeluznante maravilla que es And then Emily was gone, cómic independiente creado por John Lees e Iain Laurie que no me cansaré de recomendar. Gracias a Comixology Originals hemos podido tener acceso a Tremor Dose, original cómic que se adentra en algunos conceptos muy interesantes. 
No conviene desvelar mucho de la historia que cuenta Tremor Dose, pero merece la pena contar su premisa. El cómic empieza con una joven que acude a un centro de investigación ya que es víctima de unos sucesos desconcertantes. Hay un hombre que aparece en muchos de sus sueños, un hombre al que no conoce y que se manifiesta como en un segundo plano, con una característica tan perenne como inquietante: siempre está sonriendo.

A partir de esa llamativa idea principal, el cómic deviene en una serie de escenas y giros que llevan la historia a lugares insospechados. Primero, por la gran utilización que hace el guion de ese terreno onírico, convirtiendo las páginas en esa sorpresa continua que debe ser todo sueño. Después, por su capacidad de escapar de lugares comunes y convenciones, logrando resultar a la postre una obra que merece el apelativo de inclasificable. Michael Conrad aglutina en Tremor Dose distintas referencias extraídas no solo del cine de terror sino también de algunos títulos punteros de ciencia ficción. Pero la principal influencia es la relación que el guionista mantiene con sus propios sueños, gracias a los que ha conseguido armar una historia que, si bien puede resultar demasiado extraña para cierto tipo de lector acostumbrado a obras menos densas, puede considerarse original y novedosa. 

TremorDose2Plasmar este tipo de historia en imágenes no es sencillo si no se cuenta con alguien que entienda muy bien lo que pretende el guion a nivel conceptual. El estilo de dibujo de Noah Bailey puede parecer poco apropiado por su detallado trazo y su gusto por el realismo, pero si bien no estamos ante un trabajo demasiado experimental a nivel visual (y la propuesta se prestaba a ello), sí que puede decirse que el arte logra adaptarse con suma presteza a todo lo que sugiere el guion. La representación de algunas escenas oníricas me parece brillante, y la vistosa labor de Bailey consigue retener al lector cuando el texto amenaza con volverse demasiado retorcido. Es de justicia reconocer el mérito de un dibujante que afronta aquí su primer trabajo completo en el mundo del cómic, y que se salda con una inmejorable sensación. 

Es difícil describir lo que esconde Tremor Dose, ya que no se puede enmarcar este cómic en un género determinado. La amalgama de conceptos e ideas complejas darían posiblemente para una serie completa, lo que da un atisbo de la capacidad expansiva que posee esta obra. Aunque pueda despistar a mucha gente por su contenido un tanto inestable y por su tendencia a una fascinante metatextualidad, el guionista reconoce en unas notas al final que todo lo que aparece en las viñetas tiene un sentido, que todo está ahí por algo. El reto se nos deja a los lectores: tratar de interpretarlo con los mismos códigos que nuestro cerebro utiliza para generar sueños y pesadillas. Cómic para leer y releer. 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .