Tim Ginger, adj. Spanish translation: “tío triste”.

Supongo que la traducción que acabáis de leer, sea cual sea vuestro nivel de inglés, os chirriará lo suficiente como para suponer que no es correcta. En ese caso estaréis en lo cierto aunque, con el cómic que nos ocupa, tal interpretación lingüística sería lo más apropiado para definir a su protagonista. Y es que Tim Ginger es un tipo gris, amargado y viejuno que vive sólo en una caravana en mitad del desierto. Y tiene un parche en un ojo.

Julian Hanshaw es un reputado autor de novelas gráficas que ha obtenido varios galardones por obras anteriores como The art of Pho I’m never coming back que, para qué negarlo, desconozco en absoluto. De lo que sí puedo hablar es de “Tim Ginger”, su último trabajo publicado en la editorial Top Shelf, aunque ya avanzo que en mi opinión no hay mucho que contar. Esta novela gráfica es un retrato costumbrista sobre un hombre de avanzada edad que, por circunstancias, se reencuentra con una parte de su pasado.

TimGinger3Decía en mi anterior reseña sobre The Underwater Welder que el tono introspectivo del cómic podía impedir que mucha gente se implicara demasiado en el relato. En mi caso Jeff Lemire consiguió que conectara con su historia desde el principio. Sin embargo, con “Tim Ginger” sucede justo lo contrario, ya que estamos ante una de esas obras que, bajo mi punto de vista, no tiene muy claro hacia dónde tirar ni qué es lo que nos quiere contar. O al menos yo no he sabido ver su auténtica intención. Nuevamente tenemos una visión retrospectiva y melancólica hacia el recorrido vital del protagonista, con especial atención a sus acontecimientos más traumáticos.

El gran problema de esta novela gráfica radica en lo poco que se ayuda al lector para que se introduzca en la trama. A Tim Ginger se le ofrece la oportunidad de viajar a un par de convenciones a firmar ejemplares de un libro que escribió. Esto, que se podía haber utilizado para ofrecer un buen road comic, es desaprovechado por Hanshaw, que parece más empeñado en dar un discurso sobre la importancia de la libertad a la hora de elegir no tener hijos. Y, qué queréis que os diga, no es ese uno de mis temas preferidos a la hora de leer un cómic. Aparte de esto, también se nos habla de temas tan apasionantes como el cricket y las conspiraciones de los Illuminati. Todo ello aderezado con unas cuantas ensoñaciones del protagonista.

TimGinger4Es en el desenlace cuando encuentro lo más interesante del cómic, ya que el autor entonces introduce un elemento surrealista que logra por fin ofrecer algo interesante. El problema es que finalmente esto queda como algo anecdótico dentro de un conjunto que se me antoja demasiado deslabazado e inconexo. Tampoco ayuda el hecho de que el protagonista a ratos resulte cargante y que su manera de actuar en determinadas situaciones sea muy antipática.

Aunque su narrativa no me convenza, reconozco que el dibujo de Hanshaw me resulta muy agradable a la vista gracias a su trazo claro y detallista. Es un estilo que recuerda al de artistas como el español Alvaro Ortiz (Cenizas, Murderabilia) tanto en el propio dibujo y la rotulación como en la estructura de utilizar numerosas viñetas por página. En el caso de “Tim Ginger”, es sin duda el arte el que hace más llevadera su lectura.

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No concluiré diciendo que estamos ante una mala obra, simplemente no es el tipo de cómic con el que comulgo. De hecho, “Tim Ginger” tiene bastante buena prensa y algunas reseñas ciertamente entusiastas. Con esto quiero deciros que tal vez alguno de vosotros sepa sacarle el jugo a esta obra que a mí me supo bastante insulsa.

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