Si estáis leyendo estas líneas, probablemente sabréis que la palabra “Kaiju” es un término japonés que se utiliza para referirse a monstruos gigantescos, y que alcanzó gran popularidad cuando surgieron las Kaiju movies (cuyo mayor exponente es toda la saga de películas protagonizadas por el entrañable Godzilla y toda una pléyade de monstruos secundarios) inauguradas por el gran Ishiro Honda allá por los años 50. Pues bien, Kaijumax, el cómic que hoy nos ocupa, toma a un buen puñado de criaturas descomunales inspiradas en aquellos monstruos y las encierra en una isla convertida en prisión de máxima seguridad. En las primeras páginas acompañamos a Electrogor, uno de dichos monstruos, que acaba de ser capturado por los humanos y es trasladado a la isla-prisión. Si la premisa es llamativa y original, el enfoque elegido por Zander Cannon (Top 10) para desarrollar la trama es, cuanto menos, sorprendente.

Lo primero que llama la atención es la apariencia tan colorida y ciertamente infantil que desprende el dibujo de Cannon. Esto podría llevarnos a prejuzgar la obra como algo ligero e inofensivo, pero entonces estaremos cometiendo el primer error. También la lógica puede hacernos esperar enfrentamientos épicos entre los monstruos, o grandes niveles de destrucción allá por donde pisan. Ahí es donde aparece el segundo error. Y es que los grandes referentes de Zander Cannon para establecer el tono de la obra, aparte del evidente universo de las Kaiju movies, son las películas carcelarias y series televisivas como Oz y Juego de Tronos. En esencia, “Kaijumax” es un serial carcelario en el que seremos testigos de trapicheos, enfrentamientos entre bandas y todo tipo de relaciones entre los diferentes personajes, ya sean monstruos o humanos. Y que nadie se lleve a engaño, estamos ante un cómic netamente adulto en el que el nivel de chunguez va aumentando gradualmente en cada número.

Kaijumax2El autor nos presenta una galería de personajes muy curiosa, y deja todo el peso de la historia en la coralidad de dichos caracteres, quedando sin definir un protagonista claro. Esto, que podría suponer un impedimento para el lector a la hora de empatizar con la trama, se convierte en realidad en una de las mayores virtudes del cómic. Cierto es que durante los primeros números cuesta acostumbrarse a un planteamiento tan chocante, pero llega un momento en el que se produce una especie de “click” y quedamos irremediablemente enganchados a ese microuniverso tan particular.

Como mencionaba antes, Zander Cannon ha optado por ofrecer un aspecto visual de estilo infantil, lo cual supone un gran contraste con la auténtica temática de la obra. Puede que mucha gente lo encuentre inapropiado, pero entra tan bien por los ojos que el lector se acostumbra en seguida. Además, en mi opinión sirve para darle al cómic una identidad propia sumamente original, a la vez que actúa con acierto como elemento diferenciador con respecto a otras obras. Y desde luego, nada puede objetarse en cuanto al variado e imaginativo diseño de los personajes. Curiosamente, pese a lo llamativo y espectacular que resulta el dibujo, y aunque la trama presenta momentos muy delicados, Cannon ha decidido no mostrar la violencia de una manera demasiado explícita. Este es otro contraste que evidencia lo bien que funciona el guión, ya que no necesita de escenas muy estridentes para causar un gran efecto.

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Otra de las virtudes de “Kaijumax” la encontramos en los diálogos. Los personajes no paran de hablar en ningún momento, y resulta muy gracioso ver a los diferentes grupos de monstruos charrando con una jerga particular. Esto también puede representar un problema a la hora de leer la obra en inglés, ya que no resulta sencillo terminar de entender la manera de expresarse de los personajes. Aunque requiere un pequeño esfuerzo, también acabaremos acostumbrándonos a ello para disfrutar totalmente de la obra. Espero y deseo que algún día, más pronto que tarde, se publique en España, pero desde luego los traductores van a sudar la gota gorda para trasladar a nuestro idioma un argot tan especial.

En definitiva, creo que estamos ante un cómic que puede engañar a primera vista pero que enamorará sin remedio a quien se sumerja en sus páginas con cierta paciencia. No esperéis humor y acción salvo en momentos puntuales, aquí el tono es más bien melancólico y casi dramático. En realidad, “Kaijumax” no deja de ser un culebrón que mezcla conceptos tan dispares como “Juego de tronos” y la serie de culto “Ultramán” y les da una genial vuelta de tuerca tanto visual como argumentalmente. Este primer volúmen consta de 6 números, y en la actualidad se está publicando la continuación con el nombre de Kaijumax – Season Two, a la que estoy deseando hincar el diente. En fin, que me ha encantado, ¿se nota?

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