Si hay algo bueno dentro de las editoriales independientes, es la absoluta libertad creativa y manga ancha que permiten a los autores. Esto da como resultado un infinito abanico de historias de todo tipo, ofreciendo al creador la posibilidad de plasmar lo que lleva dentro sin tener que estar demasiado pendiente de lo vendible o comercial que pueda ser su obra. Es innegable que, independientemente de los porcentajes de ventas, el mercado indie nos ha proporcionado en los últimos años algunos de los cómics más originales, sorprendentes y fascinantes. Pero también es innegable que, de vez en cuando, aparecen obras de difícil catalogación con las que no es fácil conectar. Eso es lo que me ha sucedido con el primer volúmen de She Wolf, obra publicada por Image.

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La historia que se nos cuenta es la de Gabby, una adolescente que comienza a sufrir visiones extrañas y transformaciones en licántropo tras haber sido atacada por un hombre lobo que, casualmente, era su novio. Las circunstancias pronto la llevarán a conocer a Nikki, una joven vampira proveniente de un antiguo linaje que la ayudará a comprender lo que le está sucediendo.
“She Wolf” no es que resulte complicada de entender, porque no lo es a priori (otra cosa es si nos metemos a calibrar las segundas lecturas que pueda ofrecer). Lo que pasa es que su desarrollo es poco convencional respecto a lo que nos cuenta y, sobre todo, en cuanto a su ritmo. Porque Rich Tommaso, autor completo de este cómic, hace que los acontecimientos se precipiten de un modo extraño, convirtiendo la lectura de “She Wolf” en un torrente de cosas que se van sucediendo sin demasiada explicación previa y con un alto grado de surrealismo. Cierto es que su lectura es una de las más rápidas que he tenido ocasión de leer últimamente, pudiendo acabar fácilmente los 4 números de este primer arco en poco más de una hora, pero la sensación que queda tras terminar es un poco desconcertante. Da la impresión de que el autor ha querido meter en su historia todo lo que ha podido, y la mezcla de hombres (o mujeres) lobo, vampiros y demonología (sí, también aparecerán demonios y claves ocultistas) no parece todo lo compacta que debería. Personalmente, siento como si se me escapara algo, y no sé si es culpa del cómic o propiamente mía. Por todo ello, puede ser complicado conectar con el cómic a primeras de cambio. Sin embargo, reconozco que al terminar me quedé con ganas de ver por dónde seguirá la historia, porque tengo la impresión de que “She Wolf” puede deparar muchas sorpresas en sus siguientes números.

Si el guión  ya resulta poco común, algo parecido sucede con el arte. Tommaso utiliza un trazo limpio con un estilo muy particular que podríamos definir como postmoderno y caricaturesco a ratos. El uso del color también es original, y le da al cómic cierto aire pictórico. La suma de todos estos elementos da como resultado un dibujo poco convencional al que puede costar cogerle el truco. Pero una vez que te acostumbras puedes llegar a apreciar lo original del dibujo y reconocer que estamos ante un estilo propio.

shewolf2Los cuatro números que componen este primer volúmen se complementan con una historia extra en la que Rich Tommaso ofrece su particular visión de un personaje tan popular como Vlad Tepes, en una historia en blanco y negro que vuelve a ofrecer un tono extraño parecido al de “She Wolf”.

Posiblemente, sea “She Wolf” una de esas series que provoque división de opiniones. El estilo tan singular del autor hace que la obra no se parezca a ninguna otra, pero no termina de ofrecer un anclaje claro para el lector. Por lo leído en este primer volúmen, de momento yo me voy a mantener en una posición intermedia. Al menos la obra ha conseguido picarme la curiosidad por su continuación, por lo que estaré atento cuando se publique el segundo volúmen para ver si se aclaran un poco las cosas, o no.

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