“Joder, Peregrino… Solo soy un viejo vaquero cansado y agotado… pero este viejo vaquero cansado y agotado quiere que sepas que está orgulloso de ti.” (Extraído de Preacher #63)

Definir y explicar “Predicador” es mucho más que decir que trata de un reverendo buscando a Dios para ajustar cuentas con él. Decir que es una broma sobre los tópicos del sur de Estados Unidos sería obviar información. Reducir la explicación a que es un homenaje particular a los westerns y sus mitos también sería sesgado. Es algo más compleja esta obra. Y es por ello que es única.
Los mitos, entendidos como historias fabulosas, de tradición fundamentalmente oral, han servido a la humanidad para explicar aspectos de la condición humana y las fuerzas de la naturaleza a lo largo de la historia. También han servido en según qué casos para dulcificar un pasado duro y hosco, como es el caso del mito del “Wild West” americano, concebido para dotar de épica a los mitos de frontera donde la vida era dura y cruel: el paisaje desértico y los animales venenosos se cobraron más víctimas que muchos buscavidas y sociópatas que poblaron la realidad en que se basa el imaginario del Western.

Si bien como género el western nació de planteamientos casi infantiles y dicotomías básicas entre el bien y el mal, el género evolucionó, fundamentalmente en el cine, hacia planteamientos más cínicos y realistas. John Ford y Sergio Leone son dos de los directores exponentes de dotar de un cierto realismo y desmitificación de los tópicos y mitos que envuelven el far west, pero con un matiz: la épica, aunque descreída, siempre está presente.

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Y es aquí donde entronca “Predicador” con esta tradición. La creación de Garth Ennis al guion y Steve Dillon a los lápices, con Glen Fabry en las portadas, publicada en 1995 por el sello Vertigo de DC Comics, nos lleva a lo largo de 66 números – además de una miniserie de 4 números dedicada al Santo de los Asesinos y 5 especiales dedicados a otros secundarios – por una especie de road movie donde están presentes estos elementos. Tras el humor gamberro y las situaciones irreverentes, Garth Ennis nos muestra la confrontación de los mitos y tópicos con la realidad descreída de los años 90 a la par que hace un excelente análisis de cuestiones tan universales como el amor y la amistad.

Predicador nos cuenta la historia de Jesse Custer, predicador de Annville, un pequeño pueblo de Texas, que un día es poseído por una entidad llamada “Génesis”, un ser divino nacido de la cópula de un ángel y un demonio, con tanto poder que puede derrotar al mismísimo Dios. Génesis dota a Jesse del “Don de la Palabra”, que fuerza a cualquiera a obedecer su voluntad. Pero Génesis es la entidad más poderosa de toda la creación y, como consecuencia, Dios abandona su puesto en el Cielo. Ante esto, Jesse Custer ira en busca de Dios para ajustar cuentas por su dejación de funciones. Búsqueda que lo llevará de costa a costa estadounidense, con una gran presencia en el sur del país, y servirá al autor para reflejar de forma cínica y gamberra todos los tópicos que han quedado en el subconsciente colectivo popular. Reflejos efectuados sin ningún complejo o moralidad, salvajes e irreverentes.

En ese viaje Custer no estará solo. Como todo viaje iniciático de un héroe, el reverendo estará acompañado de aliados: su ex novia Tulip O´Hare y Cassidy, el vampiro irlandés del que cualquiera se haría colega, serán sus escuderos. Este trío de personajes, bien construidos y tridimensionales, sirven al autor para tratar temas universales como la amistad, el amor y las contradicciones. Conforme avanza la historia, evolucionarán y el lector tendrá conocimiento del pasado, motivaciones y creencias de cada uno. Personajes complejos e imperfectos, esta “trinidad” sirve como ejemplo del soberbio ejercicio de caracterización de personajes de Ennis en esta historia. Muchas de las pinceladas que nos brinda la obra de la personalidad de sus protagonistas se hacen a través de acertados diálogos donde se revelan su pasado, realzando su consistencia. Además, el certero dibujo de Steve Dillon refuerza la expresividad de los personajes dotándolo de más fuerza literaria.

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En torno al discurrir de la historia, el lector se encontrara con situaciones delirantes, ángeles, demonios, sectas, estrellas de Rock, psicópatas, desviados sexuales, tópicos rurales sureños, seres sobrenaturales y guiños a los arquetipos del western. Creaciones como “El Santo de los Asesinos”, “Los Muchachotes” o “Caraculo” no dejarán a nadie indiferente después de conocerlos. Personajes que compondrán un paisaje original para dar fuerza tanto a situaciones violentas como íntimas, a momentos tanto de humor gamberro como a escenas emotivas.

A los lápices, Steve Dillon da una lección de estilo potenciando con su narrativa gráfica el guion. Páginas duras y violentas se combinan con momentos íntimos, dotando de máxima expresividad los rostros de sus dibujos. También cabe destacar el acierto de las portadas que elaboró Glen Fabry, captando la esencia de la obra en cada una de ellas.

“Predicador” es, en definitiva, una lectura poliédrica, mucho más allá de una narración gamberra, corrosiva e irreverente. Sin duda la tiene, pero esta obra es una propuesta más compleja, en la que se esconde una lectura más elevada que habla de mitos, tópicos y relaciones interpersonales. La serie, aunque finalizada en julio del año 2000, ha contado con varias reediciones y el año pasado se estrenó su adaptación en televisión. Actualmente en España está disponible la edición de ECC Ediciones.

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