Deadman: Dark Mansion of Forbidden Love

Berenice es una joven que tiene, desde niña, una especial sensibilidad que le permite ver cosas que la mayoría de personas no ven. Aunque está acostumbrada a tan especial don, tal vez vivir en Glencourt Manor, una antigua y enorme mansión recientemente heredada por su prometido Nathan, no sea lo más adecuado, y menos cuando el espíritu de una antigua moradora del lugar comienza a manifestarse. 

Deadman: Dark mansion of forbidden love es una miniserie de 3 números (aunque realmente corresponden a 6, ya que cada número incluye 2 capítulos completos) recientemente publicada por DC Comics en los USA. Curiosamente, la guionista Sarah Vaughn (Alex + Ada) utiliza al sobrenatural personaje de la editorial como una mera excusa para contar una historia de terror gótico de las de toda la vida. Es más, creo que la ausencia de Deadman en este cómic hubiera alterado bastante poco el resultado final. Como decía, estamos ante un relato de terror clásico que coge elementos tópicos del género para presentar una historia enmarcada en un universo DC adulto. Tenemos un retrato misterioso, un libro maldito, un espíritu resentido y, cómo no, una historia de amor. Todo ello enmarcado en una tenebrosa mansión con regusto a las antiguas producciones de la Hammer, que se convierte por méritos propios en un personaje más dentro de la historia.

Deadman1Tal vez lo mejor de la obra lo encontramos en una lograda ambientación de misterio que nos traslada a una época en la que el terror era más inocente y menos tramposo. Se nota la mano de una guionista mujer a la hora de dotar a su protagonista femenina con una presencia muy alejada de la típica heroína de cómic. Berenice resulta un personaje carismático e interesante, de aspecto muy corriente y que huye de estereotipos, cosa que se agradece. En cambio Boston Brand (aka Deadman), pese a estar omnipresente durante toda la obra, no presenta una gran entidad como personaje, sirviendo un poco como mecanismo para empastar la historia pero poco más. Eso sí, su tratamiento puede acercarse en cierta medida al que le dio Alan Moore en su inmortal Swamp Thing.

Del dibujo se encarga el filipino Lan Medina (ganador de un premio Eisner por Fables). Su estilo se adapta perfectamente al goticismo de la obra, y desde luego sale victorioso al aportar una ambientación magnífica gracias a la recreación de atmósferas clásicas y, sobre todo, a esa Glencourt Manor a la que no le falta detalle. Pero si el dibujo es destacable, lo que eleva el arte gráfico por encima del resto es el sensacional uso del color que aporta José Villarrubia, quien dota al apartado visual de un aire pictórico maravilloso y totalmente necesario en una obra de este tipo. También merece la pena mencionar las 3 llamativas portadas realizadas por Stephanie Hans, muy acordes con lo que encontramos en el interior.

Deadman4Lo malo que tiene «Deadman: Dark mansion of forbidden love» es que, para un lector acostumbrado a relatos clásicos de terror, no aporta nada nuevo ni original, con lo que el factor sorpresa queda muy disminuido. Sin embargo, considero que dentro de un viciado universo DC necesitado de buenas ideas, este tipo de relatos resultan refrescantes a día de hoy, aunque para ello tenga que desmarcarse por completo de la continuidad actual de la editorial. No estamos ante un cómic que vaya a cambiar la historia de DC, pero desde luego posee suficientes virtudes como para que una gran masa de lectores se acerquen a Deadman y su universo sobrenatural. Recomendable.

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2 comentarios en “Deadman: Dark Mansion of Forbidden Love

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