Aminoacid Boy and the Chaos Order: no has visto nada igual

Shock.
No puedo pensar en una palabra más adecuada para definir lo que uno siente tras leer las últimas páginas de Aminoacid Boy and the Chaos Order. Asistimos en ese desenlace a una serie de estampas sobrecogedoras que, permítanme el exceso, bien podrían estar adornando los muros de un museo de arte. Lo que Diego Lazzarin ha creado en esas viñetas es una auténtica traslación a imágenes del más macabro apocalipsis imaginable; una colorista orgía de pesadillas finales orquestadas por un monstruoso imaginario en una verdadera descripción del infierno del subconsciente. Ahí queda eso.

AminoacidBoy6Por lo demás, puedo afirmar sin ninguna duda que «Aminoacid Boy» es una de las lecturas más surrealistas y weird que me he echado a la cara. Intentaré resumir un poco la trama tal y como intenté hacer en nuestro podcast Heraldos de Galactus 1×03, tarea poco sencilla. Amino es creado en un mundo (o dimensión, no queda muy claro) totalmente ajeno al nuestro, y es enviado a la Tierra por un ente superior con una misión: investigar al ser humano estableciéndose entre nosotros para intentar comprender nuestra propia naturaleza. Para llevar a cabo su misión, Amino cuenta con la habilidad de asimilar el ADN de cualquier criatura con la que se cruce, lo cual le llevará a ver su propio aspecto transformado continuamente. Además, se topará con dos obstáculos inesperados. El primero es que no le será fácil encontrar seres humanos que sirvan para sus propósitos; el segundo, es que necesitará una buena conexión wifi para notificar sus avances a su señor, cosa que supondrá un gran quebradero de cabeza para Amino, ya que su llegada a la Tierra se produce hacia el año 1850.

Como podéis suponer con tal sinopsis, el cómic está plagado de elementos delirantes en cada página, y es que el absurdo es uno de los grandes protagonistas de «Aminoacid Boy». Está claro que el autor ha querido ofrecer algo muy distinto a lo acostumbrado, y desde luego en ese sentido ha triunfado totalmente, ya que la obra, guste más o menos, desprende una originalidad absoluta. Dentro de la locura que resulta todo el cómic, encontraremos unos cuantos homenajes y referencias a obras universales como pueden ser Moby DickDrácula o, ya en el mundo de la pintura, El jardín de las delicias o incluso las pinturas negras de Goya. Todo un amplio abanico de influencias muy diferentes entre sí que le dan a la obra un cariz muy especial.

AminoacidBoy5bPero sin duda lo primero que llama la atención a cualquiera que se acerque a la obra es su peculiar y chocante apartado visual. Es muy complicado definir el estilo de dibujo de Diego Lazzarin, pero diré que su trazo, unido al color que aporta un toque pictórico, me resulta al mismo tiempo infantiloide, impactante, obsceno, underground, irregular, deslumbrante, horrendo y maravilloso. Una mezcla imposible que causa tanta atracción como rechazo y que, en mi opinión, eleva a «Aminoacid Boy» al olimpo de las obras más sui géneris que haya podido leer. Además, la imaginación que desprende cada viñeta es algo fuera de lo común. El diseño de las criaturas y personajes que veremos desfilar por sus páginas es digno de verse, constituyendo una verdadera galería de monstruos para el recuerdo. Y para rematar tenemos esa serie de ilustraciones a doble página a las que hacía alusión más arriba, y que me resultan absolutamente ALUCINANTES.

Diego Lazzarin ha afirmado en alguna ocasión que al principio se tomó la obra como una mera excusa para dibujar escenas violentas. Sin duda, la truculencia es uno de los puntos fuertes de «Aminoacid Boy», ya que se muestra sin tapujos pero siempre dentro del tono bizarro y el particular estilo visual que desprende el cómic. Por supuesto, me parece imposible englobar esta obra dentro de un género determinado, ya que habría que inventar uno nuevo para ella, pero podríamos decir que contiene elementos de terror a los que habría que sumar un cierto componente psicofilosófico (llamésmolo así), un apartado cuasi bíblico y un extraño sentido del humor.

AminoacidBoy1Como hacen muchos artistas hoy día, «Aminoacid Boy» fue financiada mediante una campaña de crowfunding que, por fortuna, alcanzó su objetivo. La epopeya de Amino es una de las historias más inclasificables que he leído nunca, y su abrazo al surrealismo más exacerbado sin duda provocará reacciones tanto positivas como negativas en todo aquel que se atreva con su lectura. Lo que es seguro es que ese incauto lector asistirá a una obra irrepetible que, para bien o para mal, permanecerá en su memoria. Y tal vez, al igual que me pasó a mí, entre en shock.

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2 comentarios en “Aminoacid Boy and the Chaos Order: no has visto nada igual

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