Nadie: la invisible levedad del ser

When life seems full of clouds and rain
And I’m full of nothin’ but pain
Who soothes my thumpin’, bumpin’ brain?
Nobody

Nobody – Johnny Cash

Bienvenidos a Large Mouth, una de esas localidades apartadas en las que nunca pasa nada, y cuyo único gancho turístico reside en ser el lugar donde se ha pescado la lubina más grande del mundo. Un buen día, hasta allí llegará John Griffen, un forastero con unas características muy particulares: va vendado de pies a cabeza, no dejando asomar ni un centímetro de piel. Lógicamente, su presencia alterará la monótona existencia de los habitantes del pueblo, que intentarán descubrir la verdadera naturaleza de tan extraño visitante.

Nadie3En Nadie encontramos al Jeff Lemire más personal e intimista, en una historia que presenta varios puntos en común con The Underwater Welder. Como ya hiciera en aquella, aquí el autor vuelve a trasladarnos a un pequeño pueblo que vive acostumbrado a su aburrida rutina. Es remarcable la capacidad del guionista canadiense para crear pequeños universos de comunidades reducidas e inmiscuirnos en la vida de sus habitantes. Una vez más, Jeff Lemire consigue una historia deliciosa para el lector gracias a la introducción de un elemento fantástico (o, cuanto menos, misterioso) en un entorno puramente costumbrista.

Con delicadeza, y tal vez un punto menos críptico que en la mencionada «The Underwater Welder», el autor va desgranando el enigmático pasado de Griffen hasta llegar a un desenlace con una fuerte carga de ambigüedad. Al mismo tiempo, nos presenta a un puñado de personajes muy bien construidos que resultan francamente interesantes y que contribuyen a enriquecer la obra en su conjunto. De nuevo, Lemire triunfa en la recreación de un entorno reducido y un tanto rural que se ve sacudido por la llegada del curioso personaje que da sentido a la obra.  Las relaciones que se establecen entre los miembros de la comunidad y John Griffen son muy variadas, desde el rechazo inicial hasta una aceptación de su figura como un componente más de Large Mouth.

Nadie4Como suele suceder con las obras creadas íntegramente por el canadiense, el dibujo de la obra es susceptible de generar polémica. Sé que hay gente a la que le chirría sobremanera el peculiar estilo de Lemire con los lápices, pero yo me posiciono en el bando contrario. Encuentro que su trazo simplista y aparentemente descuidado, unido al tono monocromo (en esta ocasión con toques de azul), resulta perfecto para una historia de este corte. De alguna manera, el dibujo también transmite una mezcla de sensibilidad e inquietud que le viene que ni pintada (nunca mejor dicho) a la obra. Además, entiendo que haya personas que no comulguen con el diseño de personajes que utiliza Lemire, pero no creo que nadie pueda decir nada en contra de la recreación que hace de la localidad donde se desarrolla la historia.

Tal vez sean las reminiscencias no disimuladas hacia un clásico como “El hombre invisible”; o la alegoría implícita de la soledad; o quizá tan solo su simpleza bucólica que nos traslada a una rutina con la que identificarnos. No sé en qué consiste exactamente, pero en este tipo de historias más personales, Jeff Lemire logra conectar conmigo y engancharme intensamente en su lectura. «Nadie» es un nuevo ejemplo de lo bien que se maneja el autor en este tipo de historias pequeñas y personales, y cómo consigue que resulten interesantes para el lector. Si no os asustan este tipo de obras, tenéis que leerla.

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