Ringside: la otra cara del wrestling

Estoy seguro que, si pido a los lectores que enumeren cómics que tengan que ver con la lucha libre o en los que aparezca un ring, se crearía un listado con un buen puñado de títulos. Sin embargo, a bote pronto lo único que se me viene a la mente es aquel mítico enfrentamiento en el cuadrilátero entre Muhammad Ali y el mismísimo Hombre de Acero. Por suerte, en Image cabe de todo, y Ringside, el cómic que vamos a tratar hoy es una historia sobre perdedores en la que el guionista Joe Keatinge (Shutter) utiliza un trasfondo poco explotado en la historieta como es el mundo del wrestling. Pero que nadie espere asistir a los espectaculares combates dentro del ring ni a las pomposas puestas en escena a las que nos ha acostumbrado la WWE, ya que esta obra, de la cual ya hablamos en el cuarto episodio de nuestro podcast, es un viaje por la cara B de este deporte, una visita a los bajos fondos de la lucha libre donde personajes grises sobreviven ofreciendo espectáculos mediocres en locales escondidos.

Estamos ante el drama de Dan Knossos, un ex luchador americano que sobrevive entrenando a jóvenes luchadores en Japón, y que un buen día recibe la llamada de auxilio de su expareja. Sin perder tiempo, Dan retornará a la ciudad donde llegó a alcanzar cierta celebridad, y se topará de bruces con su antigua vida mientras intenta averiguar el paradero de su ex y desentrañar su delicada situación.

Ringside2“Ringside” es una historia de corte dramático que pone el acento en sus personajes, y cuya fuerza radica en la verosimilitud de su historia y en unos diálogos muy realistas. Salvando las distancias podríamos emparentarla por su tono con Paletos Cabrones.  Uno de los grandes aciertos del guión de Joe Keatinge es que juega con los tópicos de historias similares, llevándonos por un cauce que parece transitar lugares comunes dentro del género, para luego pegar un llamativo giro de tuerca y dotarle de una pátina de autenticidad que huye de estridencias que no sucederían en la vida real.

La historia está perfectamente estructurada, y nos suelta a bocajarro a los personajes para ir desgranando poco a poco y según avanza la trama, aspectos de cada uno de ellos para enriquecer el trasfondo global. Hemos de decir que, como sucede en buena parte de la producción de Image (y de otras editoriales independientes), la trama se desarrolla con un estilo muy deudor de las series televisivas actuales. Uno no puede evitar pensar que la línea que separa a ambos medios es cada vez más fina, cosa que, lejos de parecerme mal, creo que puede dar lugar a una especie de simbiosis donde ambos formatos se retroalimenten. Y con el nivel tan alto de calidad que podemos ver hoy día tanto en cómic como en TV, esto solo puede tener un resultado positivo.

Tal vez resulte poco atractivo el dibujo de Nick Barber por su trazo esquemático y poco detallista, pero en mi opinión es un estilo que funciona perfectamente a dos niveles. En el primero, se trata de un dibujo que queda al servicio del guion y le complementa sin estridencias, dejando la mayor parte del peso a la narración de la historia. En el segundo, logra una muy buena caracterización de personajes, dotando a cada uno de ellos de una personalidad reconocible. La narrativa gráfica es bastante clásica, sin prestarse a moderneces innecesarias para recalcar la sobriedad del tono general. El color, obra de Simon Gough, tira de tonos claros y sencillos para ser el complemento más adecuado de esta obra.

Ringside3Al final de este primer volumen, Joe Keatinge añade unas notas sobre la creación del cómic en las que el guionista ofrece unas interesantes reflexiones donde compara el mundillo de la lucha libre con el mundo del cómic. Pese a ser dos universos muy diferentes, Keatinge establece ciertas similitudes en cuanto a la labor oscura de luchadores poco conocidos que ayudaron a levantar la industria, y a autores de cómic que se dejaron la vida trabajando para editoriales que apenas reconocieron su trabajo.

“Ringside”, en definitiva, nos muestra una disyuntiva que a la mayoría de nosotros se nos plantea en un momento dado: ¿qué hacer cuando ya no puedes dedicarte a lo que ha ocupado gran parte de tu vida? Creo que es una obra que, sin tener grandes alardes, convence por lo bien que está construída y cuyos personajes pueden dar para mucho.

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