Space Riders: recordando la edad de la inocencia

“I like my coffee like I like my outer space. Black and infinite.”

Antes de la ciencia ficción filosófica, de las space operas sesudas y de las odiseas galácticas realistas, el género espacial (como la mayoría de otros géneros) vivía anclado en una cándida inocencia. Eso hacía que el tono de todas las historias desarrolladas en el espacio exterior fuera fundamentalmente aventurero, emparentando sus relatos con otros subgéneros, siendo el decorado donde tenía lugar la acción la única diferencia. Space Riders recupera ese espíritu de manera consciente, abrazando la simplicidad y remitiendo a tiempos pasados y, tal vez, mejores.

SpaceRiders1Al abrir el primer volumen, lo primero que nos encontramos es una dedicatoria al inmortal Jack Kirby, lo cual es sin duda una declaración de intenciones. Porque “Space Riders” es una carta de amor al Kirby más totémico, una manera de agradecerle los infinitos buenos ratos que su arte y su influencia nos ha proporcionado a todos los que amamos el noveno arte.
El guionista Fabian Rangel Jr. (Namwolf) nos introduce en un universo particular que está plagado de aventuras al viejo estilo, con una trama ligera que avanza sin frenos, personajes apropiadamente tópicos, y one-liners de manual. Seguiremos las andanzas de Capitan Peligro, un temerario lobo de mar…perdón, de espacio, que surca el cosmos a los mandos de la Santa Muerte, una nave espacial con forma de calavera. Acompañado por Yara, una androide sexy y letal, y Mono, un leal soldado de simiesco aspecto, se verán inmersos en una escalada de locas y salvajes aventuras en los más ignotos rincones del universo.

Evidentemente, estamos ante una de esas obras anacrónicas, que devuelve al cómic a un estado primigenio en el que lo único importante es la diversión y el entretenimiento. Con un ritmo endiablado en el que no dejan de pasar cosas, nos veremos arrastrados a una época donde todo era más sencillo. Ese es el mayor logro de “Space Riders”, al lograr asimilar esa esencia tan clásica y actualizarla para ofrecernos en bandeja uno de los cómics más desenfadados y entretenidos de la actualidad. Aquí no hay hueco para sutilezas ocultas, metáforas trascendentes o peregrinas justificaciones. Lo que ves es lo que hay, y lo que hay es pura diversión envuelta en papel psicodélico.

SpaceRiders2En primer plano de importancia, hemos de situar el increíble arte de Alexis Ziritt, quien ha creado una alucinante odisea visual cargada de la más loca psicodelia. El cosmos de Ziritt es el cosmos de Kirby, un cosmos que abruma, abarrotado de galaxias de colores, vibrantes explosiones, personajes de espectacular diseño y naves espaciales imposibles. La imaginación del artista nos regala un dibujo a veces sucio, a veces simple y a veces desorbitado, que vence sin esfuerzo cualquier prejuicio que pueda tener el lector y que, sin duda, es lo que le otorga sentido a la obra.

Todos podemos nombrar de memoria un buen número de impresionantes títulos de Image Comics. Pero afortunadamente hay vida después de Image dentro del mercado independiente. El catálogo de Black Mask Studios contiene más de una joyita escondida que merece ser descubierta, y “Space Riders” brilla entre ellas con su explosivo color. Poco más puedo añadir. ¿Queréis pasar un buen rato? Leed “Space Riders”.

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