X-Men Gold: Volver a los noventa no está tan mal [Opinión]

Tras la guerra con Los Inhumanos, los mutantes de Marvel vuelven más que nunca a esa posición de seres con poderes que son repudiados sólo por pertenecer a una raza concreta: El homo superior. En una sociedad que les teme y les odia, deben sobreponerse a todo y luchar por salvar al mundo pese a que la gente “normal”, los homo sapiens, no dudarían en clavarles un puñal en la espalda a la mínima de cambio, sólo por haber nacido diferentes.

Bajo ese viejo adagio, que tan buen rendimiento le ha dado en el pasado (concretamente, durante los convulsos años noventa, en los cuales fueron una de las franquicias más rentables para La Casa De Las Ideas y todo un superventas en varias cabeceras) se retoma el concepto de la división en dos equipos de nuestra querida patrulla-X que supuso un éxito económico sin precedentes).

Vuelven pues los equipos “Azul” (en este caso reuniendo a la formación original ideada por Stan Lee y Jack Kirby, como no) y el equipo “Oro”, que recupera la idea de un equipo más internacional e integra en su seno a Tormenta, Rondador Nocturno, Prestige (la nueva identidad de Rachel Grey), Coloso y al viejo Logan; todos ellos liderados por una Kitty Pride que dista mucho de ser aquella niña que conocimos en los ochenta como lectores, ya que ha madurado mucho y se ha endurecido tras sus peripecias con gente como Los Guardianes de La Galaxia, entre otros.

La cosa está en que puede que al principio haya gente a la que le de algo de miedo este acercamiento al “noventerismo” (permítaseme la expresión) de manera premeditada en los X-Men pero no es menos cierto que actualmente nos movemos en unos parámetros en Marvel que se asemejan bastante a lo que vivimos en aquella época; sobre todo en lo referido a introducir versiones alternativas de iconos de la editorial. Aunque, como veremos, no es un exactamente un retorno total a lo vivido en dicho momento de esplendor de La Patrulla-X, sino que en realidad hay algo de “trampa” en todo esto.

Para el arranque de esta nueva etapa mutante, en la compañía, confiaron en Marc Guggenheim (Squadron Sinister, Agents of S.H.I.E.L.D) para los guiones y en el dibujante de origen indonesio Ardin Syaf, sobre el cual se desató la ya conocida polémica de los mensajes antisemitas y anticristianos en un cómic de Marvel y que en tan sólo tres números ya es sustituido por R.B. Silva (con un estilo muy parecido al de artistas como nuestro querido Víctor Ibáñez) una vez finalizado el primer arco argumental titulado “Vuelta a lo básico”. Un nombre significativo, ¿verdad?

La verdad es que la cosa no pinta nada mal en estas primeras entregas, así que esta vuelta a uno de los momentos más celebrados por los fans de los muties quizá no sea tan mala idea después de todo (siempre y cuando no se caiga en los excesos de sobra conocidos y que a la larga hicieron más mal que bien). Recuperar ciertas señas de identidad de dicho periodo puede funcionar para dar algo de brillo a la franquicia. Sobre todo, teniendo en cuenta que estos personajes no estaban pasando por un buen momento editorial, pese a los esfuerzos de los editores de intentar crear interés sobre ellos de varias maneras, a cada cual más extravagante.

“Tres numeritos y a casa”

Al final, parece que se ha optado por detalles como algunas onomatopeyas (fijaos en los momentos de disparos de armas pesadas), por recuperar la idiosincracia de personajes reconocibles (y por endurecer a otros hasta el límite) y hasta por volver a vestir a iconos mutantes como Coloso, Rondador o Tormenta, con trajes similares a los de dicho periodo. Todo ello, en una clara maniobra editorial para tocar el corazoncito de los seguidores más acérrimos y dar un impulso a esta serie clásica. Pero, eso sí, sin olvidar a los personajes más novedosos introducidos en los últimos tiempos. También tendremos una amenaza de carácter “humano” conspirando en las sombras y dejando siempre una sensación de peligro constante sobre las cabezas de los integrantes de la patrulla, encarnada en la figura de Lydia Nance. Kitty Pride reforma al grupo también para intentar lavar la imagen de los mutantes pero la cosa no va a ser tan sencilla.

De modo que si a todo esto le sumas la vuelta al primer plano de personajes como Gambito, La Hermandad de Mutantes Diabólicos (en principio sin Magneto) o el apellido Trask y su Proyecto Centinela, ya tienes mucho ganado con cierta parte del fandom que añora ver a sus personajes favoritos recuperar un cierto estatus dentro de Marvel. Que lo consigan o no, es otra cosa. Lo que está claro que se está abonando el terreno para algo grande en Marvel (“Legacy” está a la vuelta de la esquina, como quien dice, sea al final un “Back To the Basics” o no). Así que espero y deseo que lo mejor para estos emblemáticos personajes, aunque no hay que olvidar que en mitad de todo esto sigue estando todo el tinglado de Steve Rogers y el “nuevo imperio secreto” (del cual hablaremos más adelante) así que hay mucha expectación por saber qué le depara el destino a uno de los grupos de superhéroes más famosos del cómic en esta nueva etapa.

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