Los Cazafantasmas, El Hombre del Espejo: ¿A quién llamarías si quieres divertirte con fantasmas?

En el mundo anglosajón es tradición que, ante cualquier éxito en un campo artístico se conceden las mayores licencias de explotación posibles para aprovechar la ola. El cómic no ha sido excepción a ese fenómeno, ya sea como origen primigenio de ese éxito comercial o como adaptación a viñetas de un éxito procedente de otro medio, fundamentalmente de cine, series de televisión o videojuegos. Siempre han existido en la industria del ocio una serie de vasos comunicantes creativos y lucrativos de los que se han nutrido todas las partes implicadas en el proceso. No obstante, no siempre todos los fenómenos de éxito han salido con buen pie de la incursión en otro medio. Hay una lista enorme de adaptaciones al cómic de películas, series o videojuegos que sonrojaría al más pintado. No es el caso que vamos a tratar aquí: “Los Cazafantasmas”. Una franquicia que ya cuenta con más longevidad en cómics editados que películas rodadas y que, por fin, este año ha desembarcado en España de la mano de la Editorial Fandogamia.

“Los Cazafantasmas” (Ghostbusters), dirigida por Ivan Reitman y estrenada en 1984, fue un auténtico fenómeno de masas a mediados de los años ochenta. Protagonizada por Bill Murray, Harold Ramis, Dan Aykroyd, Sigourney Weaver, Rick Moranis y Ernie Hudson, la cinta recaudó más de 291 millones de dólares, dando paso a su secuela en 1989 y numerosas licencias de explotación: juguetes, videojuegos, juegos de mesa y de rol, además de una exitosa serie de dibujos animados, “The Real Ghostbusters”, que se mantuvo en antena desde 1986 hasta 1991. El desembarco en el cómic llegó en 1988 de la mano de la editorial Now Comics, incluida la adaptación al cómic de la secuela. Incluso la división británica de Marvel , Marvel UK, editó comics de los Cazafantasmas, incluidas tiras de prensa.

Actualmente es la editorial estadounidense IDW quien posee los derechos de edición de las nuevas aventuras de los Cazafantasmas en viñetas. Desde 2011, IDW ha publicado numerosas miniseries y tres volúmenes de la serie regular, de 16, 20 y 11 entregas respectivamente, además de especiales anuales y crossovers con otros personajes de la compañía o con sus versiones de la serie de dibujos animados. Incluso hay abierta una serie con las protagonistas de la película del 2016.

Para la edición española, Fandogamia ha apostado por el formato TPB, lo que permite al lector poder disfrutar de un arco argumental completo de la serie. La primera entrega, “Cazafantasmas: El Hombre del Espejo”, publicada el pasado verano, corresponde al primer TPB americano “The Man from the Mirror” e incluye las cuatro primeras entregas del volumen uno, con guion de Eric Burnham, arte de Dan Schoening y color de Luis Antonio Delgado. Además la edición incluye extras, como varias páginas con bocetos de los personajes y las portadas principales y variantes de las cuatro grapas usa que conforman el tomo.

Eric Burnham nos plantea una historia fresca y atrayente, en la que Peter Venkman, Egon Spengler, Raymond Stanz y Winston Zeddemore se tendrán que enfrentar a varias amenazas sobrenaturales con su pericia particular y el humor característico de los films originales. De hecho, la premisa de partida es que en esta etapa solo se considera canon de la franquicia las dos cintas dirigidas por Reitman. Algunos viejos conocidos como Moquete (“Slimer” en la versión original), la secretaria Janine o el inspector Peck hacen acto de presencia junto a nuevos personajes, como un nuevo espíritu que sorprenderá tanto a los fans de la franquicia cazafantasma como a los amantes de otra película de los ochenta  protagonizada por Aykroyd, pues no deja de ser este personaje una metareferencia y un homenaje a la vez.

Cabe resaltar como pieza clave del relato la excelente caracterización de los personajes principales del cómic, muy fieles a las películas, consiguiendo el tono distendido de la versión cinematográfica, mezclando acertadamente elementos de comedia y de fantasía. Un fan de la franquicia encontrará que los diálogos serían idóneos para que los interpretaran Murray, Aykroyd, Ramis y compañía.

A ello ayuda el arte de Dan Schoening, que con un estilo cartoon y diseños aparentemente sencillos consigue hacer plenamente identificables con sus versiones del celuloide a los personajes principales, además de aportar gráficamente una narración ágil y efectiva que enfatiza tanto los momentos humorísticos como los sobrenaturales, labor en la que acertadamente colabora el color, a cargo de Luis Antonio Delgado.

Tras la lectura, el lector veterano tendrá la sensación de haber presenciado lo que podría haber sido una tercera parte de las películas de los ochenta, por la fidelidad tanto en la caracterización como en el argumento. Pero este cómic no es solo nostalgia. Para el lector neófito también es un buen cómic pues es una lectura fresca y desenfadada que engancha sin necesidad de saber nada previamente. E incluso puede servir como primer paso para acabar viendo los dos clásicos de Reitman. Ese es quizá uno de los mayores valores de este tomo, que siendo totalmente fiel a la saga ochentera, la historia en sí posee los suficientes elementos frescos para seducir a nuevas generaciones. En definitiva, es una buena noticia que esta serie ya haya irrumpido en el mercado español y que sea el primer paso hacia nuevos lanzamientos de la cabecera. Al fin y al cabo, si necesitas combinar el humor y los fantasmas, ¿A quién vas a llamar?

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