The End Of The Fucking World: instinto asesino

“It was a simple itch. Just a simple itch that I wanted to scratch. The only thing… I wasn’t sure I could stop.”

Todos conocemos historias de psicópatas. La mezcla de repulsión y fascinación que nos provocan ha hecho que a menudo historias reales de asesinos en serie se hayan convertido en películas, series de TV, libros o cómics de éxito, ya sea trasladando la historia real con verosimilitud o tomándola como una mera premisa para crear una ficción. Cualquiera de vosotros podría citar un buen puñado de estos casos, así que no me molestaré en añadir títulos. Lo que tal vez no se ha tratado tanto es la psicopatía en la adolescencia. Así de primeras me vienen a la cabeza la película Tenemos que hablar de Kevin (Lynne Ramsay, 2011) o el cómic Mi amigo Dahmer (publicado por Astiberri), en el que se narra la juventud de Jeffrey Dahmer desde el punto de vista de un compañero de instituto. Charles Forsman, autor del que hace poco reseñábamos Slasher, ahonda aquí en ese tipo de circunstancias, creando un eslabón más en la representación de la cara más oscura del ser humano.

TEOTFW2Publicada originalmente como una especie de serial de minicómics de 8 páginas entre 2011 y 2013, The End of the Fucking World (o TEOTFW, como reza en la portada) nos cuenta la historia de James y Alyssa. Él es un adolescente que desde pequeño carece de sentimientos o empatía por nadie y cuya mayor afición es acabar con la vida de pequeños animales. Ella es una joven rebelde que no encuentra su sitio y que se siente atraída por James en el instituto. Juntos emprenderán una huída hacia ninguna parte, en una suerte de odisea personal que revelará la auténtica naturaleza de ambos.

TEOTFW es una historia de amor improbable en la que Charles Forsman construye dos personajes formidables, por diferentes razones. James es un psicópata que se mantiene inmutable ante cualquier acontecimiento y que deambula por el mundo por pura inercia. El único resquicio de humanidad lo encuentra en Alyssa, que es el personaje motor de la historia ya que la chica termina siendo el verdadero catalizador de todo lo que sucede en la trama. Lo grande de esta obra es la magnífica cualidad que tiene Forsman para hacernos empatizar con estos personajes tan contrarios entre sí y tan opuestos a la concepción normal del ser humano, y hacer que lleguemos a sufrir por ellos, cosa que ya conseguía en la mencionada «Slasher». Y, como suele suceder con las grandes obras, lo hace de una manera aparentemente sencilla, contando la historia a través de pequeños segmentos e introduciendo pequeños detalles que nos sugieren aspectos del pasado de los personajes.

TEOTFW1Forsman utiliza la primera persona en la narración, metiéndonos en la cabeza de los dos personajes. Se aportan los puntos de vista de ambos, diferenciándolos con cuadros de texto negros para el personaje de James y blancos para Alyssa. La simplicidad también se da en la estructura de 3×3 viñetas, rota en pocas ocasiones y que aporta agilidad a la lectura. A pesar de los temas que se tratan, todo transcurre de manera muy dinámica, haciendo que podamos leer las 160 páginas de la historia en muy poco tiempo.
El dibujo del autor varía aquí bastante con respecto a «Slasher», utilizando un trazo intencionadamente básico y de línea clara y prescindiendo a menudo de fondos y de detalles innecesarios. Todo ello en un blanco y negro que ayuda mucho a transmitir la sequedad que parece ser marca de la casa del autor, ahuyentando además innecesarias distracciones.

Está claro que Charles Forsman tiene predilección por personajes fríos y ásperos, pero de alguna manera nos hace partícipes de ese peculiar apego. Mucha gente menciona Bonnie and Clyde como referente conceptual para TEOTFW, aunque en realidad tiene poco que ver. Habría que emparentarla con obras de un carácter mucho más independiente, o hasta underground. Lo que está claro es que Forsman es un autor a tener muy en cuenta, ya que TEOTFW vuelve a ser una obra seca pero contundente que se hace muy corta y que, sin duda, merece estar en nuestras estanterías.
Por cierto, la obra publicada en papel por Fantagraphics apareció en un curioso formato pequeño, casi de bolsillo. Esperamos desde aquí una pronta publicación en nuestro país, cosa que podría acelerar la serie de Netflix que ha adaptado el cómic. Ojalá sea así.

Podéis completar esta reseña con el comentario que le dedicamos a esta obra en este capítulo del podcast.

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3 comentarios en “The End Of The Fucking World: instinto asesino

    • Hola, Miguel.
      Sí que hay diferencia. Aunque la trama es básicamente la misma (cambian algunos detalles importantes, eso sí), la gran diferencia la marca el tono. En mi opinión, la serie va dirigida a un público más adolescente mientras que el cómic es totalmente para adultos. Esto se ve claramente en el tratamiento del personaje de James.
      Además, el cómic es autoconclusivo mientras que la serie tiene un final abierto pensado para hacer una segunda temporada que, creo, ya está anunciada.
      Para mi gusto ambos son recomendables, pero encuentro al cómic muy superior en todos los sentidos.

      Gracias por tu pregunta, un saludo.

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