Vigilia: El sueño de la ignorancia produce absurdos [Reseña]

La avalancha de novedades mensuales que el mercado nacional produce puede resultar contraproducente. El propio ritmo hace que referencias con solo un mes de vida queden sepultadas por el ritmo industrial de publicación. Obras sin un cariz comercial y con vocación más minoritaria pueden verse relegadas al olvido y quedar como tesoros a descubrir por parte de un público más amplio, quizá saturado por los ritmos de publicación; tesoros que en un principio pasan desapercibidos entre tanto “ruido” pero que, lentamente, a medida que son descubiertos, hallan lectores de una forma más natural y gradual. Puede ser que haya sido el caso de la obra que reseñamos hoy: “Vigilia” de Santi Arcas, publicada por la Editorial ECC en el 2015, en formato cartoné con lomo de tela.

Para la mayoría de aficionados al noveno arte en este país, Santi Arcas ya es un nombre conocido. Artista multidisciplinar, debutó para el mercado nacional como guionista junto a Daniel Acuña con los célebres Claus & Simón para Ediciones La Cúpula en 1998, creación que traspasó nuestras fronteras y de la que se acabó publicando material directamente para el mercado francés. Como autor completo debutó con la serie humorística “Huevos Fritos” para Kaleidoscope y publicó su novela gráfica Sandra para Glénat France. Actualmente ha consolidado su presencia en el mercado estadounidense como colorista desde 2006, con trabajos en series de DC Comics como Checkmate, 52 o Action Comics. Su trabajo más célebre en Norteamérica es como colorista de Lazarus, proyecto estrella de Greg Rucka y Michael Lark para Image Comics, donde el color aplicado por Santi se ha convertido en una seña de identidad que refuerza la propuesta del tándem del guionista y dibujante.

Vigilia nace de la necesidad de contar de su autor. De intentar hacer algo diferente a lo que normalmente se puede encontrar en la oferta de cómics actual. Así nos lo explicó en la entrevista que mantuvimos con Santi en el episodio segundo de la segunda temporada del podcast de Heraldos de Galactus. Y tras la relectura de la obra, podemos concluir que “Vigilia” rezuma originalidad a la vez que entronca con referencias culturales españolas.

“Una obra maravillosa, que destaca en todos sus apartados…”

Entre las múltiples acepciones que encierra el termino ‘Vigilia’, el Diccionario de la Real Academia Española señala que se trata del “estado de quien se halla despierto o en vela” o de la “falta de sueño o dificultad de dormirse, ocasionada por una enfermedad o una preocupación”. Y es en una noche de vigilia donde transcurre esta historia, ambientada en un pueblo de la España rural a comienzos del siglo XIX, donde una dama, la bella Margarita, es secuestrada por uno de sus dos pretendientes. Este punto de partida desencadena una serie de hechos que van a afectar durante una noche a toda una población, produciéndose situaciones entre ellos tanto berlanguianas como esperpénticas.

Estamos ante una obra coral, poblada por muchos personajes que se autosugestionan en base a sus creencias e ignorancia para percibir el mundo a su manera. Tendremos momentos plagados de costumbrismo, magia y esperpento, donde los protagonistas del relato creerán presenciar hechos sobrenaturales donde no los hay. Así, si el sueño de la razón produce monstruos, el de la ignorancia produce absurdos. Si bien el tratamiento otorgado en la obra es siempre amable para los personajes, que dentro de sus múltiples carencias siempre despertarán una sonrisa y la condescendencia del lector. Aunque no por ello se dejan de señalar sus defectos.

En el apartado gráfico, en este cómic está presente tanto Will Eisner como el Francisco de Goya de los grabados, pues Santi utiliza los claroscuros y el ocre para pintar estas páginas que rezuman costumbrismo en la mejor tradición española. Nos encontramos con composiciones de página tan austeras como certeras, que fortalecen el tono y desarrollo de la historia llevándonos por situaciones tanto mágicas como absurdas, pasando de lo inquietante a lo delirante.

Vigilia es un buen paseo literario por esa España rural y supersticiosa de antaño, bajo un prisma berlanguiano que entronca con grandes de la cultura española como Calderón de la Barca, Valle-Inclán, Berlanga y Goya. Por encima de todo ello prevalece la voz sólida del autor, tanto a nivel gráfico como literario, que ha construido un relato sólido y fresco, de los que ven justificada su existencia por su auténtica singularidad.

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