House of Penance: la mansión de la tragedia y la locura

La mansión Winchester es uno de esos temas recurrentes a los que de vez en cuando acuden los seguidores del misterio, aunque ciertamente su historia no es tan conocida como otros muchos asuntos que gozan de mayor popularidad. Situada en San José, California, la casa es famosa por su delirante estructura, ya que su interior está repleto de escaleras que no llevan a ninguna parte, pasillos sin salida, ventanas inútiles incrustadas en el suelo, o puertas situadas en plantas altas que dan directamente al vacío. Aunque se ignora la auténtica razón de tan surrealista arquitectura, la leyenda nos cuenta que la mansión fue edificada por Sarah Lockwood. Sarah era una niña rica a quien la vida parecía sonreír, llegando a casarse con William Winchester, heredero de una enorme fortuna gracias a la Winchester Repeating Arms Company, compañía fundada por su padre que se enriqueció a base de vender novedosos rifles de repetición que tuvieron parte activa en las últimas fases de las guerras indias. La tragedia empezó a formar parte de la vida de Sarah cuando su hija Annie murió a las pocas semanas de nacer. Esto, unido a la posterior muerte de su marido, la sumió en una profunda depresión y un gran sentimiento de culpa. En tal situación, comenzó a frecuentar a médiums, algo muy en boga en la época, algunos de los cuales le dijeron que su familia estaba maldita por todas las vidas que segaron las armas Winchester, y le sugirieron mudarse al Oeste. Siguiendo el consejo, Sarah no tardó en trasladarse a San José y empeñó su vida en la construcción de una gran mansión llena de laberintos y trampas para que los espíritus de los fallecidos por armas Winchester se perdieran en sus pasillos y no pudieran acosarla. La obra, que comenzó en 1884, se llevaba a cabo durante las 24 horas del día y nunca se veía su fin, ya que cuando una sección se terminaba, la patrona enseguida mandaba modificar o incluso demoler alguna otra parte para volver a erigirla. A ello hay que sumar el terrible terremoto que sacudió San Francisco en 1906 y que afectó a San José y dejó medio derruida la mansión. Sarah Winchester murió en 1922 aún inmersa en su inacabable misión. Se dice que la edificación llegó a tener 7 plantas en las que se repartían más de 500 habitaciones, 2000 puertas, 1200 ventanas, 13 baños, 6 cocinas y, curiosamente, tan sólo 2 espejos. En la actualidad, la mansión puede visitarse como una atracción turística en la que se muestra una parte de las incoherencias de su construcción.

WinchesterHouse

La mansión Winchester, antes del terremoto de 1906

A pesar de que, como comprobáis, la historia que rodea a la mansión es bastante llamativa, apenas se ha aprovechado para llevarla a la ficción (mejor correr un tupido velo sobre la película protagonizada por Helen Mirren). Por suerte, la editorial Dark Horse publicó en 2016 House of Penance, una miniserie de 6 números que toma como base los hechos relatados más arriba. Aunque la historia se centra en la construcción de la inmensa mansión Winchester, el guion de Peter J. Tomasi pone su atención en dos personajes que dirigirán la trama: Sarah Winchester, la propietaria de la finca y auténtica instigadora de la edificación de la casa, y Warren Peck, hombre misterioso que llega a la mansión y empieza a trabajar para Miss Winchester. La extraña relación de ¿amor? entre ambos es lo que hace avanzar, o más bien girar, la trama.

Estos dos personajes son la cara y la cruz de una moneda que no deja de dar vueltas durante toda la historia. Son dos personajes atormentados, perseguidos sin tregua por fantasmas del pasado. Ella es la pura representación de la locura, en un continuo y ambiguo tránsito entre la cordura y la enajenación, entre la vida y la muerte, intentando expiar una culpa que no debería existir. Él tiene los pies en la tierra, pero llega gravemente herido y arrastrando una gran carga de la que no puede liberarse, el peso de todas aquellas almas a las que privó de vida. La tercera protagonista no es otra sino la muerte, una muerte invisible para todos salvo para Sarah Winchester, y que queda representada por una especie de masa sanguinolenta que nos regalará las mejores viñetas del cómic.

HouseOfPenance3La obra presenta un tono de terror gótico con aire victoriano en el que poco a poco se va introduciendo un elemento puramente grotesco que va creciendo en intensidad. Tal vez el ritmo adolezca de pequeños bajones en momentos determinados que impiden que la obra sea totalmente redonda, pero también podemos verlo como concesiones del guion en aras de enriquecer el trasfondo de la historia. Lo que es indudable es que Tomasi aprovecha muy bien los mimbres con los que cuenta, logrando mantenernos interesados por los personajes al tiempo que inserta multitud de detalles con los que forzar nuestra atención. Además de la historia principal, se puede entrever una velada crítica al negocio armamentístico, cosa que queda patente en el epílogo del cómic.

Pese a las innegables virtudes del guion, si hay algo realmente destacable en «House of Penance», es el increíble trabajo que realiza el dibujante Ian Bertram. Es este uno de esos casos en los que el dibujo le otorga mucha mayor fuerza al guion, creando una identidad visual fascinante. Los lápices de Bertram son los culpables de darle una ambientación perfecta a la obra, prestando gran atención al detalle y cuidando mucho los decorados y el vestuario de los personajes para meternos totalmente en esos primeros años del siglo XX. Pero donde sin duda sobresale el dibujo es en las viñetas más siniestras y truculentas. Estas imágenes son el alma del cómic, y algunas de ellas merecerían colgarse en galerías de arte. En este festín visual no podemos más que alabar la contribución del gran colorista Dave Stewart, quien consigue una sinergia perfecta con el tono de la obra amplificando el poderío de las imágenes, ya sean estas más coloridas o tenebrosas.

HouseOfPenance4En definitiva, creo que «House of Penance» es una auténtica maravilla gráfica en la que el arte eleva un guion ya de por sí destacable. El equipo creativo se muestra en estado de gracia y nos pone en bandeja una historia trágica con regusto a clásico que hurga en la psicología de los personajes desde una aproximación original, y que no debería perderse ningún aficionado. La historia que rodea a la mansión Winchester bien merecía una buena adaptación, y ésta acierta de pleno.

Podéis completar esta entrada con el comentario que mi compañero David Redondo hizo sobre este cómic en el capítulo 2×01 de nuestro podcast.

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