Un tipo duro (de Jeff Lemire) [Reseña]

¿Qué se puede decir del genial Jeff Lemire que no se haya dicho ya? Guionista y dibujante canadiense con una cantidad importante de obras alucinantes ya en su haber (pese a su juventud) está claro que además es uno de los nombres propios de la industria del cómic actualmente. Capaz de deslumbrar en cualquier proyecto que se precie, ya sea escribiendo sobre ciencia-ficción (Descender, Trillium) o “deconstruyendo el pijameo” (Black Hammer), Lemire es sin duda, junto con Tom King, uno de los “artistas top del momento” dentro del medio.

Aunque ha trabajado con casi todas las grandes editoriales y se desenvuelve de manera brillante en cualquier género, es con obras como la trilogía de Essex County (compuesta por “Historias de la Granja”, “Historias de fantasmas” y “La enfermera rural”) o la impresionante “Nadie” (una de mis favoritas de este artista) donde podemos disfrutar de sus mejores historias. Historias que, apoyándose en el uso del costumbrismo, nos sumergen en auténticas pesadillas rurales que desembocan en un viaje desolador por el alma humana de personajes que en teoría siempre parecen intrancendentes.

“La vida y obra de Derek Ouelette…”

Y precisamente, la novela gráfica que reseñamos hoy en la web guarda muchas similitudes con estas últimas obras mencionadas. Publicada en Estados Unidos en 2016, “Un tipo duro” (Roughneck, en el original) y que ahora podemos leer en nuestro país gracias a Astiberri Ediciones, nos muestra la vida de un tipo llamado Derek Ouelette. Un perdedor permanentemente cargado de ira, que malvive en un pueblecito ficticio llamado Pimitamon, en la Canadá más salvaje. El protagonista de esta historia es un ex jugador de hockey que ahora trabaja de cocinero, bastante dado al alcohol y a la violencia. Derek, alberga en su interior un odio hacia su progenitor que le consume y le lleva a pasar los días entre peleas sin sentido, faltas de respeto a la autoridad y resacas monumentales. Sin muchas expectactivas de un futuro prometedor, su vida dará un giro de 180º cuando su hermana pequeña Bethy, a la que no ve desde hace años, regrese al pueblo con una impactante noticia.

La irrupción de Beth en su vida, provoca un cambio de paradigma en la existencia de Derek; ya que deberá enfrentarse a un nuevo dilema impensable para él hasta ese momento. Para colmo, Wade Lachine, ex novio de Beth y maltratador en potencia, la ha seguido hasta Pimitamon y ello provocará una serie de acontecimientos que alterará para siempre la vida de los hermanos Ouelette.

“Un cómic que está pidiendo una adaptación televisiva a gritos”.

Lemire es un narrador excepcional, más que un guionista o dibujante al uso, para mí es un storyteller sublime. Y aquí nos deja una obra que muestra las miserias humanas de una manera brillante, sin caer en giros complicados de guion ni en cliffhangers forzados. Una historia que empieza y acaba en las páginas del tomo pero que al mismo tiempo tiene un pasado y un futuro en la mente del lector. Como suele pasar con sus obras, el canadiense se mete en la cabeza del lector poco a poco para atrarparlo sin remedio y logra que empatices con algún personaje de la terrible lista de perdedores que nos presenta aquí (todos ellos magistralmente desarrollados, por cierto).

El dibujo, es simple pero efectivo. Es realmente lo de menos. Importa más qué nos cuenta y cómo lo cuenta que si estamos ante un buen dibujo o no. En realidad, es el dibujo perfecto para narrar esta historia. Lemire no necesita florituras ni artificios para sumergir al lector en las frías montañas o los poblados bosques de Pimitamon. Solo su característico trazo desdibujado, una narrativa magistral y el uso del color azul para los momentos del presente, tristes y fríos, casi sin esperanza y de colores cálidos para los flashbacks (no necesariamente tiempos mejores, como se encarga de recordarnos continuamente el autor).

En “Un Tipo Duro” vas a encontrar una obra llena de metáforas y de crudas realidades, llena de personas con asuntos sin resolver que quieren ser mejores pero a las cuales la vida les ha dado malas cartas para jugar en una partida cruel. Llena de perdedores iracundos que sobreviven en un paisaje adusto, conectando entre sí de algún modo. Llena de segundas oportunidas y de cómo siempre hay que avanzar hacia delante por más que el pasado te persiga o los errores se repitan. Una excepcional novela gráfica que no debe perderse en la avalancha de novedades editoriales que inundan las librerías especializadas todos los meses pues posee una calidad inmensamente superior a la media.

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