Tongues #1: la creación de una mitología

Una criatura con forma humanoide, pero evidentemente no humana, está encadenada en una montaña y le cuenta un sueño que ha tenido a un águila. Un joven, con un oso de peluche atado a la espalda, camina en medio del desierto, sin comida ni agua, hasta que un convoy de vehículos armados se encuentra con él. Una niña de color busca un objeto entre varios coches que han sufrido un accidente o ataque.

Estos son los tres actos que vemos desarrollarse en el primer número de Tongues, obra creada íntegramente por el ilustrador Anders Nilsen. Es complicado hablar de un cómic tan intrigante como «Tongues», debido al peculiar prisma utilizado por su autor a la hora de narrar las diferentes tramas que van a conformar la Historia (la mayúscula no es una errata) central de la obra. En primer lugar, este primer número plantea muchos interrogantes y no ofrece demasiado a cambio con lo que ayudar a completar los huecos dejados. En segundo lugar, es apreciable la intención del autor de introducir un fuerte componente simbólico en su relato, con el que ofrecer varias capas de significación. Esto queda patente en la versión o actualización que Nilsen crea del mito de Prometeo durante el primer acto. Además, también parece existir contenido metafórico en algunas de las situaciones supuestamente más intrancesdentes, con lo que tratar de buscar explicaciones o asideros que nos permitan comprender este inicio de obra es una tarea ardua.

Tongues3Pero da igual. Todo lo que comento, que a priori juega en contra nuestra como lectores, se revela como un ejercicio absolutamente fascinante por parte de un autor que parece atesorar una calidad inaudita. Porque en «Tongues» se adivina un apocalipsis de proporciones bíblicas, y el lector, al igual que el personaje humano que aparece en el segundo acto, se sitúa en ese paisaje desértico donde se desarrolla el cómic sin tener mucha idea de hacia dónde se le está llevando, pero sintiendo cada grano de arena en los pies y cada rayo de sol en la piel. También hay trazas de un conflicto configurado en distintos niveles simultáneamente, tanto en un plano meramente humano y situado en un lugar que recuerda a Oriente Medio, como en otro lleno de magia y referencias mitológicas que aporta una riqueza conceptual increíble.

Más allá del enigmático contenido de la historia, hay que hablar de la extraordinaria narrativa gráfica que Nilsen despliega en esta obra. Muchas de las páginas carecen de texto y están protagonizadas por animales, y la secuenciación de imágenes demuestra un control del medio apabullante. No solo por su capacidad para involucrar al lector desde la primera página, sino por utilizar recursos novedosos como por ejemplo meter a un mismo personaje varias veces en una viñeta para otorgarle movimiento, efecto que consigue con maestría. Así como la creación de una serie de páginas de contenido onírico en las que las viñetas están contenidas en formas animales, conformando paneles realmente espectaculares.

Tongues2El trazo de Nilsen es limpio y detallista, y se muestra como la herramienta perfecta para captar nuestra atención de primeras e introducirnos poco a poco en las ideas que subyacen tras lo que vemos. Igualmente es destacable el color que se aplica, sirviendo al propósito de establecer una atmósfera tan limpia y desértica como inquietante.

Tendemos a pensar que una obra autopublicada va a estar siempre por debajo de los estándares de calidad que pueda marcar el mercado editorial del cómic. Con solo un número, «Tongues» se alza como una respuesta a eso, ayudándonos a abrir los ojos y a comprender que la calidad no entiende de presupuestos ni de contratos. La lectura de este primer número nos provoca la necesidad de saber más del mundo que nos plantea, de buscar referentes mitológicos para sus personajes, de buscar claves que nos ayuden a comprender lo que vendrá a continuación (en breve aparecerá el segundo número). Pero sobre todo, nos deja una sensación de asombro y de duda. Promesa de una obra futuramente referencial, «Tongues» alberga muchas cualidades en su interior. Sin embargo, nada de lo que pueda escribir aquí podrá reflejar lo que Anders Nilsen intenta transmitir, ya que su obra resulta muy personal y probablemente causará diferentes reacciones dependiendo del tipo de lector. En este que escribe, la emoción provocada está clara: pura fascinación.

Podéis encontrar más información sobre «Tongues» en la página web de Anders Nilsen: https://www.andersbrekhusnilsen.com/tongues/

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