Die! Die! Die!: la sorpresa inesperada [Avance USA]

Cuando uno lee las primeras páginas de Die! Die! Die! no puede evitar que una gran duda asalte su cerebro. ¿Qué demonios es esto? ¿Robert Kirkman narrando una historia gore, sin preocuparse por hilar un guion más allá de crear escenas donde la sangre salpica por doquier? En pocas viñetas asistimos a voladuras de cabeza, peleas a cuchillo, pistolas atravesando cuellos, amputaciones de nariz…todo muy sutil, ¿verdad? Pues bien, a continuación explicaré porqué este inicio tan poco delicado da paso, en una transición genial, a uno de los cómics más prometedores de los últimos tiempos. Pero primero hablemos de la particular forma escogida por su creador para publicar su obra.

En una maniobra sorprendente, Kirkman ha llevado la creación de «Die! Die! Die!» casi en secreto, sin anunciar el proyecto en Previews ni publicitarlo en modo alguno. La estrategia ha sido más original, y consistió en enviar el número 1 del cómic sin avisar a todas las tiendas que solicitaron ejemplares de Oblivion Song. Y es que la intención de Kirkman es la de trasladar a los lectores (al menos a los yankees) aquella sensación que nos embargaba a los que ya tenemos una edad cuando nos encontrábamos en el kiosco o en el videoclub con un título del que no sabíamos absolutamente nada. Esa sensación de toparte con algo totalmente desconocido que por algún motivo te apetece descubrir. Puede que no sea una estrategia demasiado viable a nivel mercantilista en los tiempos que corren, pero el planteamiento me parece maravilloso. En estos tiempos de sobreexplotación comercial en los que conocemos mil detalles de un producto antes de consumirlo, poder abrir la primera página de un cómic sin saber qué te vas a encontrar en su interior es un verdadero lujo. Mi aplauso para Kirkman.

Die! Die! Die!1Vayamos ahora con lo que nos ofrece este primer número. No es sencillo hilar una sinopsis, pero diré que en «Die! Die! Die!» aparece una especie de agente secreto con rasgos asiáticos que se ve envuelto en una persecución que deriva en una violenta trifulca. Poco después, asistimos a una sucesión de acontecimientos narrados por una congresista que demuestran cómo se las gastan las organizaciones ocultas que realmente nos gobiernan. Este tramo, sin duda el mejor del cómic, nos da una idea de lo fino que hila Kirkman (junto a Scott M. Gimple, coautor del guion) y el mimo que ha puesto en esta obra. Para quitarse el sombrero. Tras ello, se ponen en marcha una serie de mecanismos que harán avanzar la historia planteando múltiples incógnitas y un cliffhanger sorpresivo.

No soy lector de Invencible (la vida no da para todo), pero lo que Kirkman afronta aquí supone un  volantazo tremendo respecto a creaciones anteriores como The Walking DeadOutcast Oblivion Song. Y es que «Die! Die! Die!», ya desde su mismo título, anuncia una intención clara de ruptura con lo convencional y de crear algo nuevo, transgresor y liberador. Robert Kirkman nos ofrece, en este primer número, un verdadero alegato en contra de cualquier expectativa, que sorprende desde su misma concepción hasta su ejecución. Parece que «Die! Die! Die!» va a ser un cómic de espías. Parece también que «Die! Die! Die!» va a ser un cómic de acción y violencia explícita. Pero, sobre todo ello, parece que «Die! Die! Die!» va a ser un continuo varapalo a líderes políticos y a estructuras sociales consolidadas. Hay mucho de trastienda política aquí, de ese lado oscuro de los gobiernos que causa verdadero pavor porque lo reconocemos como auténtico.

Die! Die! Die!2También advierto un toque cuasi british en la manera que la historia se despliega ante nosotros. Y es que por momentos da la sensación de estamos leyendo un cómic del Garth Ennis más desatado. De ello tiene buena culpa el equipo artístico formado por los lápices de Chris Burnham y el color de Nathan Fairbairn. El estilo visual que ambos nos proponen oscila entre la colorida luminosidad de las primeras páginas, con un llamativo protagonismo del color rojo sangre, y la oscuridad del despacho de la congresista. El contraste es perfecto para marcar los diferentes tonos que sugiere la historia. El dibujo de Chris Burnham, ilustrador que ya me maravilló en Nameless, resulta descarnado y detallista, y se rinde igualmente a esos dos espectros que toca «Die! Die! Die!».

La total libertad que ofrece Image a los autores, en esta ocasión bajo el sello Skybound, queda patente aquí. Parece que la intención de todo el equipo creativo es mantener la sorpresa sobre el contenido de los sucesivos números en la medida de lo posible, aunque el propio Kirkman anuncia que la periodicidad será muy cercana a la mensual. Está claro que no se puede juzgar una serie solo con su primer número, pero tras lo visto en este arranque, bien podemos estar ante una de los cómics revelación de la temporada. Las posibilidades que arroja «Die! Die! Die!» son tan amplias como fascinantes, pero ante todo hemos de agarrarnos fuerte a obras que intentan innovar y sorprender. Que no se os escape.

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