Sabrina: cuando el miedo es real

A veces la realidad no es agradable. Hay ocasiones en que nuestra cotidianidad se ve rota por eventos o sucesos que alteran nuestra vida. Lo más difícil en estos casos no es el shock del momento ni la asimilación del hecho en sí, sino volver a tu rutina sabiendo que algo ha cambiado y ser consciente de que a partir de entonces tendrás que lidiar con una incertidumbre mantenida que ya no te abandonará. Eso es lo que nos hiere más que nada, lo que puede hacer que renunciemos a todo y caigamos en los brazos de la desesperación.

Sabrina de Nick Drnaso es una historia desesperanzadora que, por desgracia, retrata un lado de nuestra sociedad que cada vez emerge más a la superficie. Todo gira alrededor de la desaparición de Sabrina Gallo, una mujer joven perfectamente normal que de buenas a primeras se desvanece, dejando tras de sí un grupo de personas que van a sufrir un proceso de gradual deterioro emocional. Cuando la verdad de lo que le sucedió a Sabrina sale a la luz, todo este desmoronamiento se acelera y acentúa. Por todo ello, a lo que asistimos en esta obra es a la representación, no ya de la pérdida de la inocencia individual y colectiva, sino a sus consecuencias en forma de damnificación y ausencia de una orientación válida.

Sabrina1El cómic empieza tomándose su tiempo para que el lector se sitúe, pero mostrando desde el inicio un tono aséptico poco habitual. Si «Sabrina» fuera una película, nos la imaginaríamos con una total ausencia de música. Poco a poco, con mazazos fríos como el hielo, Drnaso introduce ciertos detalles que nos golpean sin que los veamos llegar. Su narración desapasionada proporciona una experiencia de lectura poco común, anclada a una realidad plasmada con una perfección inusitada. La narración se centra en personajes tangenciales a la vida de Sabrina, como su hermana Sandra, su novio Teddy y Calvin, un viejo amigo de Teddy que le ofrece su casa para aliviar los momentos difíciles.

Los diálogos son el gran eje alrededor del que Drnaso edifica su historia. Si uno se para un segundo a observar, se dará cuenta de que la manera de hablar de los personajes de una película, un libro o un cómic, tiene poco que ver con el modo en que hablamos en la vida real. Nuestro uso del lenguaje está plagado de continuas interrupciones, repeticiones y fragmentos inconexos, y de conversaciones banales que no parecen llevar a ningún lado, y esto es algo que muy rara vez vemos representado en la ficción. Nick Drnaso consigue trasladar esto a su cómic, con un efecto que al principio puede resultar algo desorientador, pero que pronto reconoceremos como algo totalmente nuestro. Creo que es este un aspecto a reconocer por lo bien que está implementado.

Temáticamente, la obra supone una crítica despiadada a muchos comportamientos de la sociedad occidental. Uno de los puntos en los que Drnaso hace más hincapié es la manera en que, en estos tiempos, tendemos a encarar las grandes catástrofes. Cuando ocurre un suceso lo suficientemente trágico, en lugar de abrirnos los ojos hacia la naturalidad de la muerte, lo que hacemos es intentar negarlo y refugiarnos en teorías estrambóticas y conspiraciones imposibles. Esto, aumentado por la globalidad de internet, nos hace cuestionar cualquier hecho por veraz que este sea. Esta incredulidad alcanza límites absurdos, y Nick Drnaso nos lo lanza a la cara sin compasión. Para ello, durante toda la obra los personajes se encuentran con diferentes teorías de la conspiración o leyendas urbanas, ya sea a través de artículos de internet, leyendo emails que reciben o viendo vídeos online. Todo ello da forma a una hipótesis del miedo como elemento subyugador, gracias al cual los gobiernos nos controlan.

Sabrina3A nivel formal la obra es cálida y agradable a la vista, gracias al dibujo de línea clara y a un diseño un tanto minimalista de personajes y decorados. Esto contrasta con la dureza de lo que cuenta la historia, haciendo que su impacto sea mayor. En ningún momento Drnaso se muestra explícito, dejando a nuestra imaginación los hechos más truculentos. Es una constante en el cómic que el autor prefiera sugerir antes que mostrar, tanto en el aspecto visual como conceptualmente, ofreciéndonos casi todas las pistas para que veamos el conjunto total, pero dejando algunos pequeños huecos en la sombra que nos obliga a rellenar. La narrativa gráfica es excepcional, basando su estructura en paneles llenos de pequeñas viñetas cuadradas y dejando que el dibujo cuente y transmita. Eso sí, de vez en cuando asistimos a largos mensajes de texto correspondientes a los mencionados emails o artículos de internet.

Al final, «Sabrina» es un tratado sobre la soledad como una entidad cada vez más presente en nuestro día a día. El autor ha creado una obra que transmite un sentimiento de frialdad y de realismo tal, que es complicado evitar que te afecte. La sequedad que desprende el cómic no impide que un elemento inquietante esté presente en cada una de las páginas, convirtiendo al miedo en el verdadero protagonista de esta historia. Obra de las que dejan poso, de las que hay que leer con calma y tratar de reflexionar sobre sus múltiples implicaciones.

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