Doctor Star y el reino de los mañanas perdidos [Reseña]

Largo y tendido hemos hablado ya de Black Hammer, el universo creado por Jeff Lemire para Dark Horse por estos lares, ¿verdad? Pues aún quedan historias por descubrir relacionadas con este universo que rinde homenaje al género superheroico. ¡Y qué historias! Una de ellas es la accidentada vida (con peripecias cósmicas incluidas) del Doctor Star. La editorial Astiberri acaba de publicar en nuestro país la serie limitada de cuatro números titulada “Doctor Star y el reino de los mañanas perdidos”, que nos cuenta las andanzas de un científico que logra crear una tecnología que le permite viajar a las estrellas, descubrir la “para-zona” y convertirse durante un tiempo en un justiciero enmascarado.

Una miniserie llena de emotivas aventuras guionizada por el propio Lemire en la que descubriremos los orígenes de este personaje ligado a la franquicia comiquera (si es que se la puede llamar así) que tanto ha gustado a los fans del “pijameo” y que cuenta con el dibujante Max Fiumara (Four Eyes, AIDP, Abe Sapien) a los lápices y la tinta y el siempre efectivo Dave Stewart (que también pone su talento al servicio de Gideon Falls, otra gran obra del guionista canadiense) al color.

Todo empieza con el doctor Jimmy Robinson (en claro homenaje al guionista James Robinson) al cual Lemire representa como un tipo que ha sido un superhéroe importante en el pasado pero que ahora está viejo, cansado y arrepentido de algunas decisiones que ha tomado en la vida. Aunque la historia comienza en el presente, pronto descubriremos cuáles fueron los orígenes de este personaje. El propio Robinson será el narrador de su epopeya mediante el recurso de los flashbacks y de la narrativa con voz en off.

El doctor Robinson trabaja sin descanso día y noche en un observatorio, mientras su esposa cuida de su hijo Charlie en una vivienda situada en un barrio humilde. Su trabajo sobre la “para-radiación” llama la atención del Gobierno de los Estados Unidos cuyos representantes le ofrecen financiar sus experimentos a cambio de que fabrique armas para ellos basadas en sus increíbles descubrimientos sobre esta extraña energía. Al principio, parece que acepta para mejorar la calidad de vida de su familia pero realmente es su ansia de conocimiento y el deseo de experimentar y vivir aventuras lo que le empuja a volcarse en su trabajo e ir dejando de lado progresivamente a su familia.

Así, en lugar de fabricar armamento para su país, él mismo se convierte en un superhéroe que luchará en La Segunda Guerra Mundial, combatiendo contra los nazis al lado de justicieros como Abraham Slam, Gail o Wingman. Cuando todo eso acaba, llegan los años cincuenta y el Doctor Star recibe una llamada de auxilio de una civilización alienígena desconocida. El planeta de estos seres está en peligro y nuestro héroe decide viajar hasta allí para hacer frente a la criatura que amenaza la existencia de toda una raza, y esa misión se convertirá en el detonante que marcará su destino para siempre. Las dificultades para mantener una vida familiar con normalidad, muy presentes en la obra, acabarán pasando factura a este peculiar héroe que protagoniza un capítulo muy especial en la historia de Black Hammer.

Doctor Star Rules

La elección de Fiumara como dibujante para encargarse de este spin-off de Black Hammer no es casual. A Lemire le gusta mucho el trabajo de este dibujante argentino, el cual posee un estilo cercano al cómic independiente (no es el clásico estilo que a menudo vemos en el género superheroico) pero al mismo tiempo con un toque muy detallista y una narración muy ágil. Ciertamente, el apartado gráfico encaja a la perfección con el tono melancólico de la obra que nos muestra las consecuencias de ser un héroe, los sacrificios que este debe realizar en ocasiones y qué conlleva a menudo intentar dejar de serlo. Los diseños de personajes (basados en parte en el trabajo de nuestro compatriota David Rubín y con ecos a series muy conocidas de DC Comics) son otro punto a destacar en este aspecto.

Estamos ante una obra de aventuras que posee también un mensaje de fondo realmente triste, de esos que de vez en cuando aparecen en los cómics del género. El guionista nos habla aquí sin ambages de la complicada relación entre un padre y un hijo (va directamente a tocar la fibra y lo hace sin dar rodeos absurdos). Además, nos devuelve a ese ambiente clásico de la Golden Age al tiempo que nos muestra los conflictos inherentes al superhéroe y explora el concepto del legado de un superhéroe. En definitiva, un tebeo que hará las delicias de los seguidores de este fantástico universo creado por Lemire y que, a su vez, es perfectamente disfrutable para aquellos lectores que no hayan leído nada del mismo.

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