The Pipers: los hombres planta de Philip K. Dick

Trabajo. Familia. Trabajo. Hobbies. Trabajo. Amor. Trabajo. No te das cuenta, pero pasas la vida inmerso en responsabilidades. Eres una pieza más del engranaje, cautivo en una pequeña rueda cuyas muescas ayudan a otras ruedas a girar, y estas empujan a otras más grandes, y las más grandes a otras aún mayores. Todo funciona, todo está en marcha, y nada se detiene. Hasta que un día te paras a observar a través de una ventana, y ves las evoluciones de las nubes, y te quedas absorto y entonces todo cambia. Y te conviertes en una planta.

Lo sé, es una introducción extraña para hablar de un cómic. Pero creo que es un buen resumen de lo que esconde The Pipers, obra creada por Paul Du Coudray y Elizabeth Haidle y que adapta el relato corto Piper in the woods de Philip K. Dick. The Pipers, sin dar ninguna información previa, nos sitúa en un futuro indeterminado en el que hay viajes espaciales y robots asistentes que nos hacen la vida más sencilla. Pero entre líneas podemos adivinar que las cosas no son tan utópicas como parecen, ya que existen cadenas de mando y de producción que sugieren un trabajo duro para sustentar el modo vida de unos pocos afortunados. La historia nos hace acompañar al doctor Harris, un psicólogo que se ve obligado a investigar el inusual comportamiento de un puñado de soldados destinados en la guarnición Y-3, situada en un asteroide en la órbita de Júpiter. Allí se realizan trabajos de limpieza de posibles organismos patógenos y tóxicos, y repentinamente los soldados empiezan a dejar de lado sus funciones con la bizarra excusa de que, bajo su apariencia humana, se han convertido en plantas.

ThePipers1Lo llamativo de tal premisa es desarrollado por los autores de una manera tan original como funcional, sirviendo su empeño como modélica adaptación del relato original, ya que por una parte respetan el espíritu de la historia de Philip K. Dick, pero por otro lado ofrecen una diferenciadora solución visual y algunos añadidos conceptuales. Con ello, creo que el cómic logra expandir el mensaje de la obra que adapta, al tiempo que suma elementos narrativos exclusivos del medio comiquero. En cuanto al fondo, Du Coudray y Haidle hilvanan un guion que revela un gran conocimiento del medio, mientras que incorpora varios subtextos en forma de velada crítica a la sociedad moderna y sus mecanismos de control del individuo, así como censura la escasa conciencia ecológica que impera en los tiempos que vivimos. Estos pequeños detalles, que apenas aparecían en el relato de Dick, contribuyen a mejorar el mensaje y dotarlo de mayor profundidad. Todo ello insertado en una trama interesante, que cuenta con el mcguffin de los llamados Pipers como certero lazo con el que atrapar al lector.

Aunque, como vemos, el guion ofrece numerosos alicientes para el lector atento, es en su conjunción con el apartado visual donde explota todas sus posibilidades. Los autores tiran de minimalismo en su estilo de dibujo, aceptando diversas reminiscencias al arte establecido por muchas obras independientes en los últimos años. El diseño de los personajes es sobrio y elegante, mientras que la geometría de ciertos objetos y edificios nos puede recordar al expresionismo alemán. Todo ello, como digo, obviando cualquier detalle innecesario –llegando a carecer de fondos la mayoría de viñetas– y centrándose en lo esencial. La fría paleta de colores ayuda a transmitir una sensación de artificialidad, que contrasta con el cálido color cobrizo de ciertas representaciones de la naturaleza que aparecen en el cómic. Por último, es reseñable el valor pictórico de la obra, en la que se aprecia desde el inicio el trabajo artesanal de la artista.

ThePipers2The Pipers es un claro ejemplo de las altas cotas de calidad que puede alcanzar una obra financiada por una plataforma de crowfunding. En este caso, los autores –Paul Du Coudray y Elizabeth Haidle son hermanos, y sus padres ya se autopublicaron varias obras– se valieron de Kickstarter, demostrando que hoy en día no es necesario tener a una editorial detrás para hacer llegar propuestas meritorias al lector.
Las 92 páginas de The Pipers encierran una reflexión sobre la individualidad y la opresión invisible que coarta una libertad que, quizá, no esté tan lejos como parece. Este cómic ofrece una lectura ambigua pero fascinante del ya algo críptico relato de Philip K. Dick, demostrando que la ciencia ficción admite infinitas miradas y que su función como género influenciador permanece intacta. Magnífico trabajo.

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