La Era Quantum: el futuro es la clave [Reseña]

Lemire. Otra vez Lemire. Una vez más tenemos que hablar del guionista del momento. Un tipo capaz de trabajar bien todos los géneros y que ha construido un universo superheroico maravilloso en Dark Horse llamado “Black Hammer”, como bien sabéis ya. Otro nuevo spin-off llega a nuestras manos de la mano de Astiberri, y esta vez el guionista canadiense se hace acompañar del talentoso dibujante Wilfredo Torres (Jupiter’s Circle, The Shadow: Year One, Batman ’66) para narrar las aventuras del grupo de defensores con superpoderes del futuro: “La Liga Quantum”. En esta serie limitada titulada ‘La Era Quantum’ (Quantum Age, en el original) conoceremos las andanzas de estos nuevos personajes inspirados por Abraham Slam, Golden Gail, Barbalien y el resto de héroes del siglo XX y su particular plan para salvar el futuro de dicho universo.

Para ello, viajaremos 100 años en el futuro y contemplaremos en qué se ha convertido nuestro planeta en esta época. La historia hasta ahora nos cuenta cómo, hace mucho, la gran urbe conocida como Spiral City fue el hogar de grandes superhéroes pero estos desaparecieron en misteriosas circunstancias. Estas figuras y sus hazañas, han seguido vivas en la memoria de sus admiradores. Así, siguiendo el ejemplo de estos, varios años después, unos jóvenes de distintos puntos del universo decidieron formar un grupo de héroes con talentos asombrosos al servicio del bien. Se hicieron llamar “La Liga Quantum” pero, tras años de aventuras y combates contra el mal, un suceso marcó el fin de otra era superheroica: una invasión marciana que solo pudo ser detenida gracias a la intervención de la liga. Los miembros de la liga, liderados por Archivo, el ser más inteligente del planeta, vencieron la batalla a costa de un terrible sacrificio ya que los marcianos fueron prácticamente exterminados y su raza quedó diezmada.

Veinticinco años despúes, el futuro se ha tornado oscuro y el mundo vive ahora bajo un régimen totalitario bajo la órdenes del Presidente; el cual gobierna con mano de hierro y está decidido a acabar con cualquier extraterrestre que habite en el planeta. Un joven marciano llamado Barbaliteen, el cual sobrevivió al conflicto, se unirá a varios ex miembros de la Liga para intentar detener los planes del malvado caudillo. Así, conoceremos a personajes como Módula (cuyos poderes incluyen la teletransportación), Erb (el extraño armadillo telépata) y, por supuesto, la nueva Black Hammer. Porque siempre hay un/una Black Hammer para luchar contra el mal en este universo. Lo interesante de esta historia es que, además de presentarnos una misión suicida llevada a cabo por seres variopintos, indagaremos aún más en el enigma de lo sucedido con los héroes originales de la historia (los del siglo XX) que no solo sirvieron de inspiración para los héroes del futuro sino que además aquí jugarán un papel fundamental. Todo ello, narrado desde la perspectiva del paso del tiempo. Y de una manera magistral, debo añadir.

Una vez más, Jeff Lemire demuestra ser muy hábil construyendo historias de superhéroes. Esto no debería sorprender ya a nadie a estas alturas. Pero es que, además, aquí vuelve a hacer gala de otro de sus puntos fuertes como guionista: el desarrollo de personajes. El canadiense construye con maestría las relaciones entre los distintos personajes que aparecen en la historia y los coloca al servicio de esta. Trabaja con diferentes personalidades y logra que sean tan interesantes por separado como cuando intervienen juntos como equipo. Así, nos encontramos con un personaje como Archivo, interesante por su manera de actuar y entender los conflictos humanos. Su manera de actuar se basa en la lógica (como haría una máquina), y ello le traerá los consabidos problemas que tiene actuar siempre por encima del bien y del mal. Pese a todo, vemos cómo es capaz de sentir emociones como el amor y también descubriremos su relación con “Madre” (y quién es esta misteriosa entidad en realidad). Otro personaje muy interesante es Módula, sobre todo por el carácter que le imprime Lemire. Quizá su manera de actuar sea un tanto típica pero, eh, ¿a quién le importa? Es una tullida que fuma, es malhablada y mola un montón. Siempre hace falta alguien así en un grupo de superhéroes. Y Lemire lo sabe. Por último, quizá destacaría a Gravitus y cómo el guionista lo usa también de un modo muy particular (con crítica social incluida).

En cuanto a Wilfredo Torres, la primera palabra que se me viene a la mente para describirle es “magnífico”. No solo sorprende lo bien que empasta con Lemire y lo bien que hacen juntos su trabajo como storytellers sino que su trazo es perfecto para la obra. El dibujante está realmente fantástico aquí y su trabajo se ve amplificado (y de qué manera) por el espectacular Dave Stewart. Una vez más, Stewart embellece otra obra de manera increíble, haciendo fácil lo difícil y entendiendo que esto es un cómic de superhéroes y que la paleta de colores debe ser muy variada (y chillona en ocasiones). Quizá no lo parezca a simple vista pero el apartado gráfico es atractivo y lleno de matices. Y cuanto más lo miras, más lo disfrutas. A todo ello, hay que sumar el gran trabajo de Torres en el diseño de personajes (no solo a la altura de toda la franquicia sino que diría que algunos son de lo mejor que he visto en ella). Cuando has leído cómics de superhéroes toda tu vida y te presentan nuevos personajes que no te echan para atrás cuando los ves por primera vez, es que alguien ha hecho bien su trabajo. En este caso, realmente bien.

¿Estamos ante una obra maestra del cómic de superhéroes como afirman algunos medios? El tiempo es quien suele juzgar estas cosas. Lo que sí os aseguro que es este “La Era Quantum” es un tebeo de pijamas cojonudo. Así, hablando en plata. Con sus momentos de peleas. Con su trasfondo. Con coloridos y extravagantes personajes enfundados en trajes imposibles realizando hazañas más imposibles aún. Con sus momentos de sorpresa y con personajes que transitan por la delgada línea del bien y del mal. Con un trabajo excelente de un guionista versátil y con oficio, que nos deja una extraordinariamente bien contada historia a través de momentos temporales distintos. Y, sobre todo, un cómic que tiene el acierto de contar con dos artistas como Wilfredo Torres y Dave Stewart. Este nuevo capítulo del universo Black Hammer además tiene la virtud de la relectura y es tremendamente entretenido (como debe suceder en toda buena obra del género) y sirve también para explorar nuevos caminos y plantear nuevos escenarios que estarían por llegar dentro del universo Black Hammer. Así sí, Mister Lemire. Así, sí.

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