La serpiente de agua: el fantasma de la edad adulta [Reseña]

Es como si me llenara la cabeza de ideas, ¡solo que no sabría decir cuáles son! En todo caso, lo que sí está claro es que alguien ha matado a algo…

Alicia a través del espejo (Lewis Carroll)

El mexicano Tony Sandoval ha vivido unos meses de auténtico revival por su obra Watersnakes gracias a la nominación de la obra para los premios Eisner. Esta súbita repercusión se ha generado por su publicación en EEUU a través de la editorial independiente Lion Forge (hace muy poco hablamos de otro de sus grandes títulos, Upgrade Soul). Aunque finalmente no se alzó con el galardón, Watersnakes ganó mucha visibilidad en esa nominación como mejor publicación juvenil —cosa que me sorprende porque creo que la obra trata temas bastante adultos— en este 2019. Sin embargo, hay que aclarar que nos encontramos ante una obra publicada originalmente en 2014, y que Dibbuks publicó en nuestro país con el título La serpiente de agua, título que utilizaré para esta reseña.

Mila nada en una charca, en una zona de bosque poco transitada, cuando es sorprendida por Agnes. Enseguida Mila comienza a sentir una extraña fascinación por Agnes, por su misteriosa naturaleza fantasmal y, muy especialmente, por sus dientes. Un beso entre ambas basta para desencadenar una serie de eventos surrealistas que desvelan a Mila una realidad diferente, mágica y cruel.
Esa es, a muy grandes rasgos, la trama de La serpiente de agua. En realidad, apenas es una excusa para desarrollar unos acontecimientos que poseen una gran carga simbólica. Lo que Tony Sandoval despliega en las páginas de esta obra es un discurso metafórico que toca temas delicados como el despertar sexual, la identidad, la familia o la pérdida. Para ello, el autor se vale de dos protagonistas femeninas en una edad difícil para construir una suerte de fábula que crea una mitología propia bastante interesante y que, como suele pasar en muchos de los cuentos populares, adolece de un mayor desarrollo para el lector.

WaterSnakes2El tono de la obra se debate en varias vertientes, comenzando con una puesta en escena bucólica e intimista y girando más tarde hacia la ensoñación surrealista para terminar en una especie de fantasía épica un tanto salvaje. Durante todo el trayecto hay trazas de algo etéreo e inquietante sobrevolando las páginas, un toque perverso que a ratos se evidencia aunque se deja entrever más como una sugerencia entre líneas que como algo meramente explícito. Este abanico de géneros y tonos diferentes resulta atrayente sobre el papel, pero reconozco que en mi caso terminó resultando un pequeño lastre que me impidió engancharme del todo a la propuesta. Y es que, aunque está claro que La serpiente de agua bebe de la Alicia de Lewis Carroll y su gusto por el simbolismo, no parece haber un tema principal en la obra de Tony Sandoval, y si lo hay parece perderse entre una maraña de distracciones que se manifiestan cuando menos lo esperas. De hecho, es posible que esa imprevisibilidad sea al mismo tiempo el talón de Aquiles y la fuerza motora del cómic.

A nivel conceptual, el guion intenta aproximarse a diferentes temáticas desde una perspectiva infantil, empeño este que hay que agradecer al autor, pues no es sencillo trasladar una voz tan personal como la de una adolescente (o preadolescente, eso no queda muy claro). Bajo mi punto de vista, Sandoval triunfa en esa intención al combinar el realismo con lo imposible y lo mágico, trasladando de algún modo las contradicciones de una persona en una edad de tantos cambios como esa.
Por lo demás, me resulta sorprendente que La serpiente de agua esté considerada como una obra juvenil ya que, aunque durante muchos momentos el tono se aproxima a ese espectro de público, siempre está ese “algo más” sombreado y pesimista planeando, además de contener imágenes sangrientas en su desenlace que se acercan a la explicitud del gore.

WaterSnakes3Lo más destacable y llamativo en una primera impresión es el dibujo de Sandoval, cuyo trazo delicado y detallista abunda en el espíritu de fábula de la historia. El estilo del mexicano es muy de ilustrador, cosa que hace que la narrativa quede en algún momento al servicio de la desbordante imaginería de que hace gala. Pero no cabe duda de que el diseño de personajes y páginas está realizado con mucho mimo y amor por el detalle, con influencias que admiten desde la apabullante imaginación del Studio Ghibli hasta el preciosismo gótico de ilustradores de temáticas oscuras. Todo ello le aporta una identidad visual muy marcada a la obra, siendo uno de los aspectos más determinantes.

Para que el lector se haga una idea, la historia transita por vericuetos cercanos a lo que ofrecía Preciosa Oscuridad (magnífica obra publicada por Spaceman Books a través de ECC), aunque con una notable rebaja del componente perturbador que sugería la obra de Vehlmann y Kerascoët. Siempre son de agradecer propuestas que ofrezcan huecos destinados a ser rellenados por el lector, pero la sensación que deja La serpiente de agua es la de estar construída a retazos no siempre consecuentes. Pese a ello, su impecable empacado visual y lo sugerente de muchas viñetas amortizan sobradamente su adquisición, además de que, al fin y al cabo, su cercanía con algunas fábulas adultas la convierten en una pieza de lo más atrayente.

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