Momento móvil: cómo hemos llegado a esto [Reseña]

Lejos de los focos de los grandes nombres, la pequeña editorial Apa-Apa Comics lleva algo más de diez años realizando la encomiable labor de dar visibilidad a obras y autores que comparten una visión independiente y rompedora del cómic. Aunque en los comienzos la mayoría de sus publicaciones llevaban nombres y apellidos foráneos, en los últimos años la editorial ha cambiado su prioridad por la de dar a conocer a nuevos y jóvenes artistas patrios, demostrando con ello que el buen momento que vive el cómic español no se sustenta tan solo de autores que han alcanzado un gran renombre después de trabajar en las grandes editoriales americanas.

En este mismo espacio hemos dado pinceladas de ello, hablando de obras tan diferentes como Una blanda oscuridadPicnic SaturnalPobre marinero ¡A la aventura!, que ofrecen una muestra panorámica del amplio espectro temático que cubre Apa-Apa, siempre con espacio en ellas para la reflexión y, desde luego, certificando un sello de “cómic de autor” verdaderamente literal que nos ha descubierto a autores muy interesantes. La obra que traigo hoy es la reciente Momento Móvil, firmada por la alemana Marlene Krause, y que constituye otro buen ejemplo de la intención de la editorial.

Momento Móvil es una recopilación de nueve historias breves en las que Marlene Krause expone un abanico de situaciones que componen un fresco coral de nuestra sociedad actual. Lo que hace la autora es describir una serie de momentos del día a día de los personajes, y utilizar esas pequeñas postales casi costumbristas como un medio para criticar diferentes aspectos de nuestro presente. Así, por las páginas del cómic desfilan veladas críticas de algunas problemáticas tristemente vigentes en la actualidad, como la homofobia, el racismo, la soledad de nuestros mayores o el drama de los desahucios. La mirada de Krause es poco complaciente, pero en la mayoría de ocasiones su narración huye —bajo mi punto de vista— de la demagogia fácil, escondiendo el mensaje que quiere transmitir detrás de esas escenas cotidianas que a buen seguro muchos encontrarán reconocibles como parte de su día a día.

MomentoMovil1El volumen se abre con Pelo, una breve pieza que puede interpretarse como una historia sobre la identidad sexual, así como una descripción de la confusión propia de la adolescencia. No quiero desvelar nada de la segunda historia, Salida, pero diré que es mi favorita de la colección por varios motivos. Primero, por lo fácil que resulta identificarse con el niño protagonista; después, por el magnífico uso que Krause hace del surrealismo como elemento narrativo; y finalmente, por esa última viñeta demoledora que te noquea de manera sorpresiva.

A partir de ahí, tenemos relatos con tintes ecológicos como Kombucha (sobre una mujer china que atiende un “todo a cien” mientras cuida con mimo de un hongo), estampas de juventud como Polígono (el desencanto choni en su máxima expresión), historias con componente de racismo como Señor Ramón & Señorita Evelin (donde vemos a una mujer peruana cuidando de un hombre mayor y el contraste que se establece entre ambos), o cuentos entrañables como Cerdo muerto (un repartidor sufre un encontronazo con un animal en el bosque).

Pero no solo ese componente de denuncia aparece en Momento Móvil, sino que también hay espacio para que la obra se nutra de relatos más misteriosos y cómicos como Zombi (que sigue a una vendedora de helados que por algún motivo no quiere desvelar su nacionalidad), e incluso para destellos futuristas como la historia que cierra el cómic, Comestible, pequeña pieza cuasi post-apocalíptica donde unos extraños seres parecen descubrir un objeto que nos da una pista sobre su pasado.

Aunque todo pueda parecer anclado a una actualidad seria y grave, en realidad Marlene Krause expresa la crítica social de manera sutil, como en un segundo plano que de repente adquiere gran importancia en la mente del lector. Y sobre todo ello, desliza una pátina de humor negro bastante particular, a veces chocante y a veces simpático. Pero es ese tipo de de humor que hay que saber ver, ya que en ocasiones puede resultar un tanto ambiguo.

MomentoMovil2Ese tono característico que puede resultar disonante para alguien poco habituado al cómic más independiente, se ve si cabe más remarcado por el peculiar estilo de dibujo de Marlene Krause. Estoy convencido de que a la mayor parte de los lectores de este artículo les parecerá un dibujo tan poco atractivo que será un factor predominante a la hora de descartar su compra. Si mi opinión sirve de algo, mi consejo es que miren un poco más allá de lo superficial, porque este es uno de esos casos en los que el trazo feísta y casi infantiloide cumple dos misiones importantes. La primera es convertirse en una función narrativa, esto es, quedar en un plano inferior al mensaje que se quiere transmitir, al tiempo que enfatiza la concepción poco halagüeña de las temáticas presentes. La segunda es otorgar a la obra un aspecto diferente a lo habitual, cosa que puede aplicarse a cientos de obras modestas que optan por arriesgar en su parte visual. Dicho esto, confieso sin rubor alguno que a mí me gusta este dibujo por las razones mencionadas. Además, la composición de viñetas, que no sigue un patrón definido y que puede llegar a resultar confusa en algún momento, vuelve a incidir en esa intencionalidad de experimentar y de, guste más o menos, ofrecer un conjunto coherente. Mi aplauso para la autora.

Es curioso comprobar que los relatos se han agrupado tomando como nexo conceptual algo tan prosaico como el teléfono móvil, ya que en realidad su presencia es anecdótica —cuando no inexistente— en muchas de las historias. Más allá de esto, y del juego de palabras del título con la expresión del latín memento mori, lo que se nos ofrece en Momento Móvil es una notable colección de breves postales que sirven como reflejo de un presente que nos arroja una serie de problemas a resolver, mostrándose desde una perspectiva indie rayana en lo underground. Marlene Krause es consciente de nuestra idiosincrasia, ya que lleva años afincada en Barcelona, y eso queda bastante plasmado en su obra. Y Apa-Apa Comics vuelve a demostrar su increíble versatilidad de estilos y formatos —en esta ocasión el cómic se ha editado en un curioso “formato cuaderno” con sobrecubiertas— para recordarnos que hay vida, y mucha, más allá de las majors.

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