The Underhogs: nacidos para ser salvajes [Reseña]

No cabe duda de que contar historias a través de viñetas y bocadillos de texto es todo un arte, y posiblemente haya sido desde su nacimiento —y lo siga siendo en la actualidad— una disciplina minusvalorada en favor de otras que acarrean mayor prestigio. Si nos paramos a pensarlo, narrar con dibujos y palabras requiere de una habilidad exquisita a la hora de adoptar elementos de medios audiovisuales y escritos y convertirlos en un lenguaje narrativo propio. El mérito es incalculable. Por ello, cuando me encuentro con obras que, además de esa dificultad intrínseca, optan por prescindir de texto, la intención del autor merece mi aplauso. Es el caso de The Underhogs, cómic creado por los polacos Lucasz Kowalczuk y Glaza Henryk.

Nada más abrir el cómic, nos encontramos con dos páginas encabezadas por el dibujo de una cinta de casette bajo la cual hay una lista de canciones de artistas. Se trata de dos listas de reproducción recomendadas por cada uno de los dos autores para afrontar la lectura del cómic. Allí encontramos, entre muchos otros, nombres tan ilustres como Johnny Cash, Joan Jett, Thin Lizzy, AC/DC, Tom Waits, Motörhead o Jefferson Airplane. Creo que ese listado es un buen indicativo de por dónde van los tiros.
La historia de The Underhogs es sencilla, y nos presenta a un peculiar grupo de tres forajidos motorizados que se embarcan en una misión. Ellos son Vendy, una implacable motera que tiene tres pechos (en un homenaje reconocido por los autores a Desafío Total), el bigotudo y pequeño pero matón Wizrad, y Monkeysuit, un fortachón disfrazado de mono. Es un trío que no se anda con chiquitas a la hora de llevar a cabo sus acciones, condición esta indispensable para desenvolverse por el mundo postapocalíptico en el que les ha tocado vivir; un mundo implacable y repleto de peligros letales asomando en cada esquina. A través de ese decorado brutal, deberán encargarse de transportar un paquete cuyo contenido desconocen.

TheUnderhogs1Como se puede comprobar, la trama es ligera y se caracteriza por ofrecer un ritmo desenfrenado en el que los enfrentamientos violentos se suceden sin solución de continuidad. Lucasz Kowalczuk, del que ya hemos hablado tanto en esta web (ver Samurai Slasher) como en nuestro podcast (en el que hablé de su impagable Vreckless Vrestlers), es aquí el responsable de un guion que va directo a la encía, prescindiendo de elementos accesorios innecesarios y centrándose en la acción pura y dura sin diálogos de por medio. El cómic bebe de historias tipo Mad Max y su crudo escenario , añadiendo además un toque fantástico en cuanto a las peculiaridades de los personajes que pueblan el mundo de The Underhogs. Así, los protagonistas se toparán con seres tan variopintos como una comunidad de enanos que tiene a un gigante encadenado, un monstruoso dragón oscuro que mora en el interior de una montaña, o un reino de reptiles donde serán protagonistas de un torneo motorizado a vida o muerte.

Si algún lector ha llegado a echar un vistazo a Vreckless Vrestlers, podrán comprobar que el imaginario que despliega The Underhogs es puro Kowalczuk, con un extravagante y llamativo diseño de personajes, vehículos o armas. Sin embargo, el apartado gráfico corre a cuenta de Glaza Henryk, artista que recoge el estilo de Kowalczuk y lo transforma en algo de aire sucio y, si cabe, aún más cercano a un tono underground. Al carecer de texto y ofrecer un trazo muy de boceto, la obra se asemeja mucho a un storyboard cinematográfico. La combinación de todos estos elementos resulta en una narración frenética que, si bien puede volverse un poco confusa en algunas viñetas, contribuye de manera decisiva a la rápida y satisfactoria lectura de la obra. Mi único pero en este sentido es haberme quedado con las ganas de disfrutar de una verdadera explosión de colores chillones, que se han visto relegados a la maravillosa portada. Eso no es óbice para que, una vez más, el crudo blanco y negro aporte tono a la obra.

TheUnderhogs2En conclusión, estamos ante un tebeo que es lo opuesto a la pretenciosidad; uno de esos divertimentos que te dan exactamente lo que esperas de él. Con un ritmo que no da tregua, unas escenas de acción que sobresalen en cuanto a violencia explícita y macarra, y un imaginativo diseño de personajes (no he dicho aún que los soldados reptiles me recuerdan mucho a personajes que aparecían en el Mundo Extraño de Vicente Montalbá), The Underhogs se disfruta intensamente si buscas no devanarte los sesos con tramas complicadas. Sirva esta reseña para reivindicar el estilo de Lucasz Kowalczuk, artista que no para de hacer cosas muy interesantes y que, para que los lectores puedan ubicar adecuadamente, podría compararse en esta obra con nuestro Ertito Montana.
Haz rugir el motor y dale gas a fondo. No te arrepentirás.

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