El hombre sin miedo: Daredevil nunca más [Opinión]

“Una de las claves para entender la personalidad de Daredevil es que es un hombre solo, en la oscuridad.
Mitigar la totalidad de esa oscuridad hace que el personaje se vuelva mucho menos interesante.” (Steve Gerber)

 

Daredevil es uno de los personajes más interesantes de La Casa De las Ideas. En boga en los últimos tiempos gracias a la adaptación a serie televisiva por parte de Netflix, es conocido también como el Diablo Guardián. Creado por Stan Lee & Bill Everett, debutó en su propia serie en 1964. Sin embargo, a pesar de contar en su colección con artistas de la talla de Gene Colan, John Romita Senior, Wally Wood o Gerry Conway; la llegada de un talentoso joven llamado Frank Miller (el cual se puso al frente de la serie sin complejos y aportando excelentes ideas) fue lo que realmente hizo que Daredevil dejara completamente atrás todos los problemas de dicha serie regular y sentó las bases de la verdadera idiosincracia del personaje (la cual ha perdurado hasta nuestros días). Ahora, tras una etapa guionizada por Charles Soule (una de las más irregulares que recuerdo del personaje, dicho sea de paso) llega a España este tomo de la colección 100% Marvel que contiene Man Without Fear 1-5 USA y nos deja una trama que actúa a modo de “puente” entre esta y el volumen 6 USA.

Nos encontramos aquí una historia de cinco números que arranca justo después del final de la mencionada etapa de Soule (el número 612 USA) y en la que nuestro héroe acaba en un hospital tras haber sido atropellado por un camión. Muy malherido y con un equipo de cirujanos trabajando para salvarle, Matt Murdock comienza la batalla más importante de todas: luchar por su vida. Una vez despierto, es visitado en el hospital por Foggy Nelson, su inseparable amigo. A partir de aquí, Matt intenta también no perder la cordura porque la situación es muy delicada y, aparte de secuelas físicas, también va sufrir un severo trauma mental (como veremos a lo largo del tomo). Murdock luchará contra sus propios demonios de manera encarnizada y ello le llevará a cuestionarse su papel como justiciero. ¿Cómo puede seguir siendo el guardián de Hell’s Kitchen si teme enfrentarse a sus peores pesadillas? ¿Cómo puede seguir siendo Daredevil, ahora que es un hombre temeroso? Sus demonios personales reaparecen en su hora más oscura para destruir su alma y su espíritu y Matt decide finalmente arrojar la toalla: No será Daredevil nunca más.

No tiene fuerzas para seguir adelante y lo más preocupante no es que su cuerpo esté hecho trizas sino que su mente se convierte en su peor enemigo. Peor que Kingpin o Bullseye. Afortunadamente, le guste o no, Matt no pasará por esta odisea solo. Con la ayuda de sus mejores amigos, los justicieros urbanos que recientemete adoptaron el nombre de Los Defensores, intentarán ayudarle y lo harán cueste lo que cueste. Con la ayuda de sus mejores amigos, los justicieros urbanos que recientemete adoptaron el nombre de Los Defensores, intentarán ayudarle y lo harán a cueste lo que cueste.

Pese a que la idea principal sobre la que gira todo es muy interesante (que no innovadora, ya que el concepto lo hemos visto en multitud de ocasiones) el guion de Jed MacKay (Black Cat, Daughters of Dragon), peca de falta de ritmo en ocasiones. El alargar quizá demasiado determinados recursos tampoco ayuda, aunque hay que indicar que los distintos momentos del pasado, narrados a modo de flashbacks, y el buen uso de etapas y personajes clave de la historia del personaje, compensan la lentitud de las partes de sufrimiento de Matt.

En cuanto al dibujo, hay que señalar que, aunque el tomo posee un apartado gráfico bastante correcto, el contar con diferentes dibujantes hace el resultado final se resienta un poco en este sentido. Quizá con un único artista y con más nombre, esta miniserie habría ganado muchos más enteros. De todos modos, decir que Danilo S. Beyruth, Stefano Landini, Paolo Villanelli e Iban Coello están a buen nivel aquí. Sobre todo, el último de los citados, que en mi modesta opinión, de haberse encargado él de realizar todos los números el resultado final habría quedado más compacto. Buena labor también al color del italiano Andress Mossa (Venom, Magnificent Ms. Marvel, Fantastic Four, Old Man Quill), dicho sea de paso, dado que unifica de algún modo este apartado con su aportación.

Una serie limitada (o miniserie, como queráis llamarla) que enlaza con el comienzo de una nueva etapa, que pinta realmente bien y que nos devuelve la esperanza ver de nuevo al cuernecitos con una colección de gran nivel (en USA las reviews de los números publicados del sexto volumen han sido muy positivas y ya están disponibles además tanto el primer TPB como el segundo). Cinco números que si bien no son nada del otro mundo, permiten a Chip Zdarsky, Marco Checchetto y la reciente adición de nuestro compatriota Jorge Fornés (Batman, Doctor Extraño) la oportunidad de abrir nuevas vías para explorar cosas distintas con el personaje e incluso experimentar con él. Un tomo con luces y sombras cuya mayor virtud quizá sea que lo deja todo encaminado hacia la que puede ser otra gran etapa del justiciero ciego de Marvel. Y nosotros que la veamos.

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