Bags: una historia en sí misma [Reseña]

El ahora conocido animador Patrick McHale se estrenó como autor con Bags (or a story thereof), novela que publicó allá por 2014. Como nos cuenta el propio McHale en el prólogo del cómic que nos ocupa, su empeño por convertirse en novelista no fue todo lo satisfactorio que esperaba, concluyendo finalmente con un libro de escasas 53 páginas que incluía una generosa ración de ilustraciones y amplios márgenes en cada página. Sin embargo, la experiencia acumulada en ese esfuerzo le sirvió de gran ayuda para crear la obra que le ha dado celebridad, la maravillosa serie animada Over the garden wall. Aprovecho este pequeño prólogo para recomendar encarecidamente esta joya de la animación que constituye un verdadero hito emocional para todo aquel espectador con ojo curioso y atento.
Aunque las diferencias son amplias y evidentes, en Bags (la novela) se encuentra el germen que posteriormente arraigó en Over the garden wall, y que ahora se transmuta para convertirse en una historia narrada en viñetas que acaba de publicar Boom! Studios, y cuya adaptación ha corrido a cargo del ilustrador Gavin Fullerton.

Bags (or a story thereof) no puede contar con una premisa más simple, la de un hombre que ha perdido a su perra y que emprende su búsqueda. El hombre es John Motts, personaje que vive en una casa aislada de una localidad rural. Un día cualquiera se dispone a alimentar a su perra Beth, pero esta no aparece por ningún lado. Tras buscar concienzudamente por toda la casa, John inicia un viaje que le llevará a explorar e investigar por el pueblo y el tenebroso bosque que lo franquea. En su particular odisea se topará con una serie de pintorescos personajes como un sospechoso agente de policía, una pareja de jóvenes gamberros callejeros, una morsa parlante o el mismísimo diablo.

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Como podéis apreciar, el contenido surrealista tiene bastante presencia en Bags. Sin embargo, más allá de eso el cómic se nos narra con una sencillez aplastante, gracias a unos cuadros de texto que parecen sacados de una novela infantil, cosa que se sabe explotar adecuadamente para provocar un fuerte contraste entre la aparente inocencia de una historia que se asemeja a una fábula y el contenido oculto que subyace detrás de esa primera capa. La aparición de un policía demasiado sombrío, y las palabras de la morsa anteriormente, nos dan la primera pista de que hay algo más escondido tras lo evidente. Esto se hace aún más patente con el gradual oscurecimiento de las viñetas. En cuanto John, el protagonista, se interna en el bosque, todo se vuelve más sombrío. Y la sensación se acentúa con el encuentro de John con un diablo y un lobo.

Como veis, dentro de Bags desfilan varios elementos que contienen una fuerte carga de simbolismo, algo que parece ser un sello personal de Patrick McHale. El problema que se presenta con la obra es que el sentido de la historia se presta a tantas interpretaciones como lectores tenga, debido al hermetismo que impregna el cómic. Al mismo tiempo que podemos ver esta apertura conceptual como la mejor cualidad de Bags, también se puede entender como su mayor obstáculo para disfrutar plenamente de su lectura. Porque a medida que pasamos las páginas, se genera en nosotros la necesidad de encontrar una clave definitiva en las viñetas finales, una explicación que nos proporcione un agarradero en el que afirmar nuestras impresiones. Sin embargo, McHale opta por un desenlace abierto y abrupto, que nos deja con más interrogantes que al principio. Esto lleva a la necesidad de una relectura, cosa que siempre es bienvenida, y más en una obra corta que se lee del tirón.

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El apartado gráfico sabe completar perfectamente el tono de la historia, gracias a un trazo limpio por parte de Gavin Fullerton, quien emplea un estilo visual que remite a producciones animadas e infantiles. Pero de nuevo, la aparente simplicidad y ligereza del dibujo esconde aspectos interesantes de descubrir. Por ejemplo, el diseño del personaje de John Motts es prácticamente caricaturesco, en contraposición a la estampa más realista del resto de personajes. Ahí la obra nos avisa sutilmente de ese omnipresente claroscuro que domina las páginas tanto en su fondo como en su forma. De igual manera, Fullerton nos ofrece algún que otro primer plano que parece cortar la acción para introducir una atmósfera pesada y preocupante. El efecto me gusta mucho, y le da al cómic un tono especial que constituye uno de sus mayores atractivos.

Se hace complicado emitir una valoración sobre una historia que no se lo pone nada fácil al lector. Pero tras todo lo expuesto, podemos concluir que Bags (or a story thereof) se revela como una pieza extraña que adopta hechuras de cuento infantil pero que oculta varios misterios bajo su críptica superficie. Desentrañar esos misterios le corresponde al lector, y buena parte del éxito del cómic va a residir en la propia curiosidad de quien lo tenga entre sus manos. Espero que os animéis a ser uno de ellos.

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