La Bondad y la Ira: El magisterio de una vida [Reseña]

La Bondad Texto 1

“Las aguas, las escuelas, los árboles. He aquí los tres problemas capitales de la ciudad. Todo para los niños; la higiene, la cultura, la alegría y la salud. Los niños son la única esperanza de un mañana mejor.”
Ramón Acín, El Diario de Huesca (6-7-1927)

Ramón Acín Aquilué (1888-1936) fue una de las personalidades destacadas del siglo XX oscense: Pedagogo, profesor de dibujo, escultor, pintor, escritor y diseñador gráfico. El primer tercio del siglo pasado de la vida cultural de Huesca no puede entenderse sin su figura, cuya impronta no pudo borrar ni los duros años de represión de posguerra ni la dictadura franquista. Su escultura “Las Pajaritas” sigue en pie en el pulmón de la capital oscense, el parque Miguel Servet, siendo una imagen icónica e indisoluble a la ciudad.

Renovador en campos como la pedagogía, fue uno de los que introdujo el “método Freinet” en las escuelas de la época. Un método que entiende al niño como un ser tendente a la acción, creación y expresión espontánea en un marco de libertad, sin imposiciones didácticas por la injerencia de adultos. Un método que entronca con las pedagogías y metodologías activas de educación que a día de hoy siguen suponiendo un soplo de aire fresco frente al modelo educativo tradicional arcaico (y de concepción fabril) de imposición unidireccional de contenidos sin tiempo para un análisis y comprensión real, que sigue arrastrando la educación en este país.

La Bondad Texto 2
““A la letra con sangre entra” yo respondo “No pegarás al niño ni con una flor.””

Acín fue un hombre revolucionario desde la cultura y la palabra. Anarquista y pacifista, no toleraba que se infringiera daño por ninguna cuestión ideológica. Escrito queda de su puño y letra: “Nadie puede condenar, ni ejecutar a otro, ni en nombre de la ley ni en nombre de nada”. El destino quiso que Ramón Acín fuese asesinado el 6 de agosto de 1936 en las tapias del cementerio de Huesca, víctima de las represalias del bando sublevado en el comienzo de la guerra civil.

Entendemos necesaria hacer esta contextualización antes de fijar la atención en la portada del cómic del que hablaremos hoy. En ella, en primer término, podemos contemplar una pajarita de papel dibujada a lápiz. La ilustración presenta tres agujeros que “fusilan” la pajarita mostrando el rojo que puebla la solapa del volumen, revelando una combinación cromática dual pero efectiva de rojo y negro, a muchos niveles. Debajo de la pajarita, vemos unos dibujos de algunos de los personajes que aparecerán en las páginas interiores. Así se presenta para el lector “La Bondad y La Ira (Últimas horas de Ramón Acín)”, de Juan Pérez  y Daniel Viñuales, editado por GP Ediciones.

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¿Cuántos alumnos han pasado por mi magisterio?
¿Y cuántos habrán retozado por la fuente de las pajaricas en el parque de los niños?

Tras permanecer escondido en el hueco de un armario en su casa durante dos semanas, Ramón Acín se entregó para que su mujer, Conchita Monrás, no sufriera represalias. De poco sirvió: Acín no sobrevivió a esa noche y el 23 de agosto la fusilaron a ella también. Ahora bien, antes de esas horas previas a entregarse, ¿qué podría haber pasado por la cabeza del ilustre oscense?

Juan Pérez también es  conocido en el tebeo patrio  como “Juanarete”, pseudónimo que utiliza  en trabajos posteriores como “Pepe Buenaventura Durruti“. “La Bondad y la Ira” supone su debut como guionista,  donde nos propone un guion en el que Acín reflexiona y hace balance de los hechos más significativos de su vida: las discrepancias que mantuvo con “los solidarios” por utilizar la violencia en sus reivindicaciones (Acín era ante todo un pacifista), cómo financió a Luis Buñuel para el rodaje de “Las Hurdes, tierra sin pan”, su implicación en la sublevación militar de Jaca del 12 de diciembre de 1930 de Galán y García, la llegada de la Segunda República… Todo narrado en primera persona, la de un protagonista que recuerda lo vivido sin rencor ni odio. Todo tejido en un argumento sólidamente documentado que discurre de forma natural a través de las reflexiones del protagonista y que, además, nos muestra de forma certera lo que le supuso a Acín permanecer escondido en su propia casa.

La Bondad Texto 4
Daniel Viñuales (“Saputo”, “Tierra Negra”, o “TeBeO Labordeta”, este último como guionista)  se encarga de la parte gráfica brindándonos sobrias páginas que, bastándose del lápiz y de una utilización acertada de la luz, robustecen un guion ya compacto de por sí. Estamos ante un tebeo donde priman los discursos y recuerdos sobre los momentos de acción. Pero ello no le quita ni un milímetro de pasión a este relato, gracias fundamentalmente a los precisos textos de Pérez y la habilidad de Viñuales para resolver gráficamente cada viñeta.

Editado en 2016 por GP Ediciones, “La Bondad y la Ira” cuenta ya con una segunda edición en el mercado, en formato rústica con solapas y que, en sus 72 páginas, nos encontramos otro ejemplo más de que el legado de Ramón Acín se mantiene vivo, como sus Pajaritas que siguen en el Parque de Huesca desde 1929. A día de hoy, casi nadie recuerda el nombre de sus asesinos. En cambio, la memoria de Ramón Acín no solo se mantiene sino que se sigue difundiendo. Sirva de muestra este tebeo.

Pero por lo que más molesto, es por ser distinto a lo que se espera de un simple maestro de provincias…

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