Fantastic Four: Grand Design. Revisitación de los clásicos [Avance USA]

Marvel Comics no fue construida en dos días. Décadas de narraciones de historias y el paso de grandes dibujantes hizo que la compañía se transformara en la primera editorial de cómics más potente del mundo. Una de las creaciones mas impactantes de la compañía fue “los Cuatro Fantásticos”, la primera familia de la “Casa de la Ideas”; creada por Jack Kirby y Stan Lee en noviembre de 1961. Dado que el grueso de este universo de ficción se gestó en las páginas de este maravilloso título, intentar describir toda esa continuidad es una ardua labor. De ahí lo apropiado de llamar al tebeo que analizamos hoy “Fantastic Four: Grand Design”. Realizado por Tom Scioli y siguiendo el ejemplo de los X-Men de Ed Piskor (aplicar la misma premisa a la primera familia Marvel) este primer número parece conceptualmente espectacular a priori. No obstante, el resultado no llega a ser del todo redondo. Intentaremos explicarlo en las siguientes líneas.

En esta ambiciosa versión de Los Cuatro Fantásticos, Tom Scioli (“The Myth of 8-Opus”, “Gødland”) tanto al guion como al dibujo, intenta imitar el trabajo de Jack Kirby; posiblemente la mente más creativa que ha dado los tebeos a lo largo de la historia hasta el momento. El propio Scioli, fan reconocido de toda la obra de Jack Kirby, comenta: “toda la labor del gran maestro hace que el resto de las publicaciones se vean flojas y planas en comparación”. Y ahí es donde tristemente la gran ambición de este trabajo provoca que se no llegue al nivel deseado. El cómic intenta cubrir tanto de la vasta extensión de la historia de Los Cuatro Fantásticos, que no logra tener una narrativa equilibrada y convincente. El problema central radica precisamente en la falta de atención sobre los protagonistas principales de historia: desarrolla toda la mitología aledaña a Los Cuatro Fantásticos como puede ser la aparición de Pantera Negra, Namor, los Inhumanos, Galactus, El Vigilante, Doctor Muerte o los Skrulls (que posteriormente se transformaron en historias con entidad propia) pero que no son del todo necesarias para comprender la leyenda de Los Cuatro Fantásticos.

Así, los diferentes enfoques que utiliza este autor entorpecen más que ayudan al lector para seguir una línea clara en el aspecto narrativo. La razón por la que los “X-Men Grand Design” de Ed Piskor funcionaron tan bien fue su gran visión y la relación de cada parte de su historia con el concepto central de la metáfora mutante. Por contra, aquí Scioli rompe el molde tradicional de la historia y no lo reconstruye con la suficiente habilidad para que el lector lo vea, quedando la sensación de viñetas que se suceden sin ningún tipo de interrelación.

A nivel gráfico, el autor consigue reproducir el estilo de la edad de plata, especialmente emulando a Jack Kirby. Scioli aporta su personalidad a los dibujos, ilumina las escenas más mundanas de diálogos interesantes y divertidos. El ojo que tiene Scioli para lo extraordinario es muy impresionante, creando la atmósfera perfecta para trabajar los fondos tan llamativos y con colores tan interesantes. Esto debería ser signo de un gran trabajo, pero al incluir tantas viñetas por páginas, despista al lector y provocan un efecto negativo. Esta obra parece ser un homenaje al viejo estilo de los años 60 y 70, sin embargo, al tener tantas viñetas en un espacio tan reducido el arte no recibe el enfoque que merece y queda relegado a un segundo plano. Puede que en la “Silver Age” hubiera más texto por viñeta, pero se conseguía la unión perfecta entre dibujo y texto. El material que compone esta obra es muy denso y se debe tratar con los guiños suficientes a la época de la que habla, pero siempre intentando enganchar a nuevo publico para que comiencen a leer esas historias. Este tebeo está enfocado a los lectores maduros que llevan leyendo mucho tiempo tebeos de Los Cuatro Fantásticos, que sobre todo disfrutarán con algunas referencias a los personajes creador por Kirby. Sin embargo, para un lector ajeno a la primera familia esta no es la mejor manera de tomar un primer contacto con Los Cuatro Fantásticos. En resumidas cuentas, Scioli intentó tocar los rayos cósmicos pero le falló el combustible espacial en el intento.

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