Costas Salvajes: Lugares para visitar [Reseña]

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Un elemento inherente a la humanidad a lo largo de la historia ha sido la construcción de mitos que expliquen el entorno en el que el ser humano ha vivido. Cosmogonías ficticias que ayudasen a entender el medio en el que vivían. Conforme el “logos” y la ciencia se desarrolló, la mitología encontró su lugar en el folclore para perdurar como seña cultural de cada sociedad, conservando esa fuerza que, si antaño fue cuestión de fe, con el paso de la historia se ha tornado en literaria. Tal es el caso y origen de muchos de los relatos de fantasía, seres sobrenaturales y monstruos. Personajes que ni los avances tecnológicos consiguen que su interés decaiga. Mitos terroríficos que nos acompañan a lo largo de la historia reciclándose y adaptándose a los tiempos. Sirvan como ejemplo la vigencia que mantienen los vampiros, que siguen protagonizando relatos de género en la literatura, el cine y por supuesto el cómic. Los “no muertos” suponen el sueño retorcido de inmortalidad a costa de no poder exponerse a la luz del sol y alimentarse de sangre. Personajes que vienen atrapados por ese aire de romanticismo que impregnó Bram Stoker a su célebre Drácula, la novela de 1897 responsable desde su publicación de la vigencia literaria de estos seres.  Un clásico que inició un género protagonizado por estos seres maléficos capaces de despertar tanta fascinación como horror. Seres que también pueblan el título que trataremos hoy: “Costas Salvajes” (“These Savage Shores”) de Ram V., Sumit Kumar y Vittorio Astone, la obra de Vault Comics que Editorial Hidra trae a las librerías españolas.

Muchas obras de terror exponen de manera velada la confrontación de dos mundos: el civilizado, sustentado en la ciencia y la razón, frente a los vestigios del pasado manifestados en forma de folclore popular. “Costas Salvajes” no van a ser la excepción, si bien la trama que ha tejido Ram V. es mucho más poliédrica. Como bien apuntamos en el avance de la serie que reseñamos, el tebeo comienza con un viaje de un vampiro a la Calcuta colonial del siglo XVIII. Ya en este hecho Ram V. (“Paradiso”) introduce un elemento que reviste a la historia de otro enfoque, pues es este primer personaje, Alain Pierrefont, el que representa tanto el mito vampírico como la sofisticación de la sociedad británica colonialista. Protegido por la Compañía Oriental de las Indias, se exilia en una sociedad colonizada, menos avanzada tecnológicamente, pero poseedora también de sus propias tradiciones mitológicas y monstruos que harán acto de presencia.

“En estas costas salvajes, los días son largos y abrasadores y las noches…

están llenas de dientes.”

Costas Salvajes Texto 2

La colonización y el choque entre culturas es otro de los elementos que subyace a lo largo de todas las páginas, mientras que la política y la avaricia se materializan en un conflicto bélico cuya motivación es solo económica, como buen elemento de sociedad “civilizada”.  En un primer plano personajes bien definidos que atrapan la atención del lector, como por ejemplo Bishan, al que  Ram V. lo ha  dotado de un carisma superlativo: una humanidad capaz de reflejar el amor, la lealtad y el peso de su historia cada vez que se expresa. De este modo “Costas Salvajes” nos arroja un paisaje lleno de vampiros y otras criaturas legendarias en medio de una historia de lealtades y amores entroncada con el peso de las conciencias inmortales.

Si a nivel literario el tebeo posee suficientes puntos de interés, el nivel gráfico y plástico de la obra apuntala en la misma dirección el resultado que nos encontramos al abrir las páginas. Sumit Kumar es el encargado de ofrecernos páginas vigorosas, ofreciéndonos lecciones magistrales de narrativa tanto en forma, en esas composiciones de página de 9 y 3 viñetas que son un deleite para el ritmo argumental; como un trazo tan efectivo como vigoroso y bello. De la misma manera, los colores aportados por Vittorio Astone reflejan de forma sincrónica cada momento emocional de esta obra, sumando su aportación a este crescendo argumental que supone asomarse a estas páginas.

Costas Salvajes Texto 33

Al igual que ya hiciera con “Fearscape”,  Hidra ha optado por mantener el excelente formato cartoné en las 160 páginas que conforman “Costas Salvajes”, un volumen que comprende las cinco grapas de la serie, con una excelente factura técnica acorde a lo que guarda en su interior. No por nada esta obra fue muy celebrado por la crítica estadounidense, tiene elementos de sobra para fascinar a cualquiera que guste de la buena lectura. Por todo ello, “Costas Salvajes” se nos antoja un buen lugar que visitar.

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