El Mal Camino: Alquimia [Reseña]

El Mal camino Texto 1

Con la expresión “Bad Gateway” los navegadores avisan en inglés cuando se accede a una página de internet errónea. Una “puerta mala” que no conduce a ninguna parte ni lugar. Una situación sin salida, como la que se encuentran la bruja Meg, el gato Mogg y el resto de personajes que pueblan “El Mal Camino” (“The Bad Gateway”), el cuarto volumen de la saga  de Megg, Mogg y Búho, obra de Simon Hanselmann y  editada en castellano por Fulgencio Pimentel.

Nos hemos drogado por encima de nuestras posibilidades

Buho, el tercer compañero de piso, se marchó harto de la convivencia. Meg y Mog, en su espiral de inacción narcótica, dejaran pasar los días entre malas decisiones, la depresión, crisis sentimentales, escasez económica, subsidios estatales y entrevistas de trabajo. Un “No future” en toda regla donde la caída al vacío es palpable a cada página y el síndrome de Peter Pan, aderezado con drogas, planea en el ambiente.

El Mal Camino Texto 2

Así continua la subversiva saga de Hanselmann, de concepción underground en  planteamiento, pero universal por el alcance de lo propuesto. Pues detrás de los excesos que plantean esta peculiar “sit com”, se muestran verdades  y se perfila el retrato de esa generación anclada en la inseguridad laboral. Y digo “sit com” porque, aun con todos esos ingredientes, Hanselmann consigue la risa de sus lectores con su bizarra propuesta. Sin edulcorantes, pues no esconde ninguna de las miserias de sus protagonistas: inadaptados que viven en los límites del sistema y que sirven, de forma velada, para cuestionar ciertos aspectos del mismo.

“Estoy demasiado ciega para procesarlo…”

Cabe destacar, además, el paso adelante que supone “El Mal Camino” tanto para sus protagonistas como para su autor. Hanselmann nos brinda en este volumen historias de una mayor extensión que permiten, desde una aparente sencillez, construir un trasfondo más elaborado de todo lo que viven Meg y Mog. Así entre excesos y Chem Sex, se revelan las carencias existencialistas de la bruja y el gato, que siguen en proceso de adaptación a esa implacable vida adulta. Desubicados en cuanto a cómo poder llevar a buen puerto su existencia y colocados la mayor parte del tiempo posible.

El Mal Camino Texto 3

Tan excesivo como brillante, “El Mal Camino”, es mucho más que una comedia. Es una patada en los genitales a muchas premisas de lo políticamente correcto. Destila veracidad, aun cuando Hanselmann utiliza para mostrarla personajes que beben del imaginario de los cuentos infantiles: una bruja y  un gato totalmente desubicados en el implacable mundo adulto. De la misma manera la saga mira de frente y sin remilgos a lo depresivo. Todo ello con un dibujo “naif” de evocación infantil, que contrasta y refuerza la propuesta argumental, convirtiendo en alquimia las vidas de Meg y compañía.

La edición española, a cargo de Fulgencio Pimentel, consta de 172 páginas en formato cartoné, donde la presentación y diseño del volumen maridan a la perfección con el contenido que atesora: Una historia sublime de la senda de autodestrucción que provoca el síndrome de Peter Pan aderezado con narcóticos. Un mal camino con el que Simon Hanselmann desarrolla alquimia.

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