Los niños salvados: relatos necesarios [Reseña]

A menudo la ignorancia es el mejor abono para que germine el odio de los totalitarismos. Ideologías que encuentran terrenos fértiles cuanto más convulsos son los tiempos. Baste recordar el efecto que desencadenó durante la primera parte del siglo XX el auge del nazismo y el fascismo: la Segunda Guerra Mundial y el Holocausto Una tragedia humana a todas luces que dejó lecciones que no debemos olvidar, para no caer en la trampa de cometer los mismos errores.

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El genocidio del pueblo judío durante la Segunda Guerra Mundial fue llevado a cabo por los nazis en todos los territorios que ocuparon durante el conflicto. Un “plan de Estado” de crímenes en masa en el que algunos historiadores estiman que dos tercios de los judíos que residían en Europa fueron exterminados. El siniestro balance total de personas se calcula en torno a diecisiete millones de personas. Diecisiete millones de crímenes cuyo único motivo fue la discriminación por etnia, religión, política u orientación sexual. Tal fue la demencia que llevó consigo la “grandeza” que quería instaurar el Tercer Reich. En medio de todo esto, se calcula que entre un millón y un millón y medio de niños judíos perecieron en el Holocausto. Los menos consiguieron sobrevivir. De ocho de ellos se recoge su testimonio en el cómic que tratamos hoy: “Los niños salvados” (“Les Enfants Sauvés”), editado recientemente en castellano por Ponent Mon.

Publicado originariamente en Francia por Editions Delcourt, este álbum coral aúna tantos lápices y pinceles  como testimonios de supervivencia alberga, todos bajo el guion de Phillipe Thirault.  Cada historia que recoge, tan breve como intensa, se prologa con una foto de la época del protagonista real de la misma, y las viñetas hacen el resto, logrando mostrar todo aquello que no se debe ni puede olvidar. Así conoceremos las vidas de Alik Peretz, Mireille Marachin, Abraham Ashkenazi, Alisa Tennebaum, Fredzia Rothbard, Sylvain Lévy, Tsofia Langer y Rachel Jédinak. Protagonistas y supervivientes de aquel infierno genocida avivado por los odios y prejuicios.

Los Niños Salvados Imagen 2

La parte artística refuerza de singularidad cada capítulo. Así el trabajo desarrollado por el arte de Gabriel Ippóliti, Nathalie Ferlut, Jeanne Puchol (con color de Jef), Jean-François Solmon, Stéphane Courvoisier, Chlóe Cruchauder, Séverine Lambour, y Alberto Pagliaro dota de personalidad gráfica propia cada relato de vida que alberga el volumen. Compartiendo, eso si, el mismo tono en lo literario, en un gran ejercicio de síntesis por parte Thriault, que consigue en cada historia contar lo esencial y lograr que el lector se meta de lleno en cada uno de los testimonios mostrados, con fuerza conmovedora y espíritu revelador.

Así arte y memoria histórica se dan la mano en este álbum de 72 páginas editado por Ponent Mon en formato cartoné. Un volumen que viene prologado por Tomi Ungerer y se cierra con un dosier a cargo de Katy Hazan, donde alberga abundante información que complementará la lectura de forma didáctica. Pues la razón primordial de la existencia de este cómic es la divulgación. Que no se olvide lo ocurrido. Para conocerlo y evitarlo. Para que los totalitarismos no crezcan gracias a los instintos primarios y la ignorancia. Conviene recordar estas cuestiones en la actualidad. Por ello, “Los niños salvados” nos parecen relatos necesarios.

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