Boggie, el aceitoso: un anti-héroe al servicio del mejor postor

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“ De mí se dirá posiblemente que soy un escritor cómico, a lo sumo. Y será cierto. No me interesa demasiado la definición que se haga de mí. No aspiro al Nobel de Literatura. Yo me doy por muy bien pagado cuando alguien se me acerca y me dice: «Me cagué de risa con tu libro»”.
Fontanarrosa

Roberto, “el Negro” Fontanarrosa (1944-2007) fue un conocido escritor y humorista gráfico argentino. Nacido en la localidad de Rosario, en la provincia de Santa Fe, siempre estuvo muy ligado a su ciudad, en la que todavía es recordado y llorado por su temprana muerte a los 62 años, a causa de una esclerosis lateral amiotrófica. Allí residió toda su vida y allí compaginó las tres grandes pasiones de su vida: la escritura, el dibujo y el fútbol. Era un reconocido y apasionado amante futbolero e hincha del equipo de Rosario Central y según él mismo decía: “Si hubiera que ponerle música de fondo a mi vida, sería la transmisión de los partidos de fútbol”. Comenzaría su carrera a finales de los años ’60 (1968) en la revista “Boom” de Rosario, para más tarde continuar publicando en las revistas “Zoom” y “Deporte 70”. De allí pasaría a publicar en revistas y periódicos mucho más importantes como fueron “Hortensia”, “Satiricón” y, sobre todo, en el diario “Clarín“, en el que permaneció durante muchos años. En todas estas publicaciones crearía sus obras y personajes más reconocidos, Inodoro Pereira y el que hoy traemos a la web, “Boggie, el aceitoso“.

“Boogie, el aceitoso” apareció por primera vez a finales de 1972 en la anteriormente citada revista “Hortensia”, que se publicaba en la ciudad de Córdoba (Argentina). Originalmente no se trataba de una serie con personajes fijos, sino que eran historias que abordaban diversos temas como los espaghetti-western, el policíaco o las guerras. Allí nacería Boggie, como resultado de una salvaje parodia del tipo de personaje que hacía en sus películas el actor Clint Eastwood. Se le llamó Boggie como aquellos pequeños coches de playa y su apodo, “el Aceitoso”, por consonancia con “Harry, el sucio” (ninguna relación con el actor Humphrey Bogart como señalarían tiempo después estudiosos de su obra). Boggie es de origen estadounidense, veterano de la guerra de Vietnam, rubio, musculoso, de complexión fuerte, mandíbula a lo bulldog y de dentadura enorme y perfecta. Un mercenario sanguinario y despiadado, que hace cualquier cosa por dinero y que no tiene remilgos ni remordimientos en todas las salvajadas que puede llegar a cometer. Por si esto no fuera poco reúne todas las malas cualidades y lacras que podamos imaginar: Es machista y utiliza a las mujeres a su antojo, especialmente para el sexo. Homófobo confeso. Racista, odia por igual a latinos, judíos, afroamericanos y a, prácticamente, todo el mundo. Sólo tiene ojos para el dinero y las armas, de las que es un auténtico especialista. El tipo de persona con el que no es conveniente cruzarse, vamos. Un personaje hijo de su tiempo y del que sería complicado llegar a publicar algo parecido en los tiempos que corren actualmente tan políticamente correctos.

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La fama de Boggie y de sus tiras cómicas fue tal que llegarían a publicarse en otros países como México, Italia, Brasil o Colombia. En este último suscitó una gran polémica porque parecía que dulcificaba la figura de los sicarios y llegaron a prohibir su publicación. En México también tuvo problemas. El propio autor recibió decenas de cartas de lectores que defendían los abominables actos del protagonista. Según Fontanarrosa fue algo terrible que gente aplaudiera que se matara homosexuales o se pegara a mujeres. Se llegó a utilizar en el país el término “ese es un boggie” para denominar a personas de oscuras intenciones. Una fama de la que el “Negro” siempre repudió ya que no era su intención que su creación irónica y sarcástica acabara calando de esa manera en los lectores. Las historias de Boggie, normalmente tiras de una página, fueron recopiladas en varios álbumes y vendidas en multitud de países. A España sólo llegaría un álbum dentro de la colección “Papel Vivo” de Ediciones de la Torre a mediados de los años ’90. En Argentina, Planeta publicaría en 2014 un lujoso tomo con las aventuras y desventuras de Boggie. Algo que reclamamos para que se pueda llegar a publicar por aquí algún día. Su dibujo es grotesco y expresivo, algo que le viene como anillo al dedo al tipo de historias que cuenta.

Boogie, el aceitoso es una lectura divertida si se toma como lo que es: una parodia ácida y provocadora del tan manido género noir. Fontanarrosa fue un gran escritor y lo demostró en todas las tiras y libros que llegó a publicar en su vida. Una figura que no viene mal rescatar del olvido y poner en el lugar que bien se merece.

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