Planetes: “I’m the rocket man” [Reseña]

“Viajes espaciales, angustia existencial, relaciones humanas y amor en un futuro muy, muy cercano”
“And I think it’s gonna be a long, long time. ‘Til touchdown brings me ‘round again to find. I’m not the man they think at home. Oh, no, no, no. I’m a rocket man… “

Corría el año 1972 cuando el artista Elton John publicaba una de sus canciones más famosas, Rocket Man. En ella hablaba de la vida de un astronauta y su particular relación con el espacio. La sociedad humana llevaba ya un tiempo obsesionada con conquistar las estrellas. Algo en principio utópico y que parecía sólo destinado para ser publicado en novelas fantásticas y en películas de la misma temática. Todo cambiaría, como muchas otras cosas en el mundo, con aquella lucha entre el capitalismo y el comunismo. Estados Unidos versus la antigua URSS. Dos formas diferentes de ver y vivir la vida, valga la redundancia. A consecuencia de aquella lucha se inició la batalla por conquistar el espacio. Los ruskies se adelantaron poniendo al primer hombre en las estrellas, Yuri Gagarin. Estados Unidos contra-atacaría con la míticas expediciones a la Luna, consiguiendo el éxito el 20 de Julio de 1969.

El Apolo XI, tripulada por Aldrin, Collins y Armstrong, alunizaría en el Mar de la tranquilidad y todo el mundo pudo ver por televisión la retransmisión en directo de su hazaña. Un pequeño paso para un hombre pero un gran salto para la humanidad. Uno de los mayores logros del ser humano aunque haya voces que desmientan los hechos. No vamos a entrar aquí en esas discusiones, no estamos para eso. Lo cierto es que desde entonces se iniciaría una carrera por llegar mucho más lejos que la “cercana” Luna. El ser humano, explorador por naturaleza, parecía destinado a proseguir esos viajes. Durante un tiempo continuaron las misiones pero al cabo de los años se fueron abandonando un poco. Parecía que esa obsesión iba menguando. El objetivo seguía ahí aunque el dinero que se necesitaba para ello se utilizó en cosas más mundanas y necesarias en aquel momento. Aún así, el viejo sueño no se ha perdido y en las décadas posteriores ha habido grandes avances en la carrera espacial. ¿Conseguiremos llegar mucho más lejos? ¿Colonizaremos Marte, Júpiter u otros planetas? ¿Son las estrellas nuestro destino? Preguntas que serán respondidas en las próximas décadas.

Con estos mimbres de fondo, el mangaka Makoto Yukimura publicaría entre 2001 y 2004 su obra más famosa, Planetes. Publicada originalmente en Japón por la editorial Kodansha y a nuestro país llegaría por parte de Panini. Primero en forma de cuatro tomos en 2017 y después, en octubre del año pasado, en un gran integral de 1.032 páginas, a un precio de 45 euros, que, aunque parezca ser destinado a utilizar como arma arrojadiza, lo cierto es que resulta ser una edición bastante cómoda de leer e incluso liviana de peso a pesar de su tamaño. Todo un acierto por parte de la editorial.

En Planetes nos vamos a situar en el año 2075. Gracias a grandes avances tecnológicos la conquista del espacio es ya todo un hecho. Una colonia minera se ha establecido en la Luna y el “puente aéreo” con la Tierra es algo normal y habitual. Se está planeando una misión para llegar a Júpiter y parece que ya no hay límites para la humanidad. Toda esta actividad ha supuesto un aumento de los escombros en la órbita terrestre y su limpieza ha dado origen a una nueva profesión, la de recolectores de basura espacial. Los protagonistas de la serie serán tres de esos recolectores que tripulan la nave Toy Box: Fi, una estadounidense de armas tomar que tiene a su familia en la Tierra y que, prácticamente, no ejerce ni de madre ni de esposa; Yuri, un ruso atormentado por la muerte de su mujer y que vive anclado en el pasado y en sus recuerdos; y Hachimaki, un japonés cuyo sueño es tener su propia nave espacial y viajar de aquí para allá sin tener que rendir cuentas a nada ni a nadie.

Asistiremos a sus diferentes sentimientos, sus relaciones con el resto de astronautas y sus superiores, sus sueños y sus secretos, su día a día limpiando el espacio, sus miedos a equivocarse en su trabajo y provocar tragedias mucho mayores como el temido Síndrome Kessler (un fenómeno según el cual los desechos espaciales crean desechos a su vez de forma ininterrumpida, un simple pedazo de basura espacial puede ser el detonante que genere centenares de millones de ellos y dejar a la Tierra rodeada por una capa de basura y aislada del espacio), a ataques terroristas por parte del Frente de Defensa del Espacio, a la llegada del amor a la vida de alguno de los personajes y de cómo se enfrenta a ello (aunque pueda sonar algo cursi ya lo decía Christopher Nolan en su fantástica Interstellar, el amor puede atravesar el tiempo y el espacio), a su crecimiento personal y madurez. En definitiva, Planetes, es una historia de corte costumbrista en la que Yukimura se mete de lleno en la mente y el alma de esos astronautas que surcan las estrellas, un viaje intimista y adictivo que hará que no puedas parar de leer hasta conocer el destino de los personajes a los que tanto cariño has cogido en sus andanzas.

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