Invisible Kingdom 1. En el camino [Reseña]


“Pues el camino que empieza a tus pies, acaba en el reino invisble…”
(Libro de la renunciación, cap. 3:22.25, El camino)

Las últimas incursiones de Astiberri en territorio independiente americano no han podido ser más acertadas. A los grandes títulos publicados en España por la editorial bilbaína como ‘Ether’, ‘Royal City’ o ‘Maneaters‘, hay que sumar una nueva serie, en esta ocasión de Dark Horse, que llega a España y que estábamos deseando ver ya por estos lares. Nos referimos a ‘Invisible Kingdom’, una epopeya galáctica con un elaborado trasfondo que nos llega de la mano de la guionista G. Willow Wilson (Ms. Marvel) y el extraordinario dibujante Christian Ward (Rayo Negro, ODY-C).

En este primer volumen de esta serie (Premio Eisner 2020 a la mejor serie nueva y al mejor artista digital) titulado “En el camino”, que comprende los números 1-5 USA, nos encontramos una trama fascinante. Todo comienza en un pequeño y lejano sistema solar en el que una nave carguero que trabaja para la Corporación Lux (cuya tripulación no puede ser más variopinta) debe lidiar con sus quehaceres diarios y cumplir siempre con sus entregas a tiempo. La capitana de dicha nave es Grix, una nativa del planeta Zith que ejerce de piloto y líder aguerrida y que además tiene los pies en el suelo pese a ser una soñadora en el fondo. Mientras realizan una entrega de paquetes rutinaria, Grix y sus compañeros tienen que realizar un aterrizaje de emergencia en una luna de Qari y allí descubren una información en el manifiesto de carga que les cambiará la vida para siempre.

En el lado opuesto a Grix, encontramos a Vess. Esta rooliana, ha decidido dedicar su vida a la Renunciación. Es decir, se ha unido a una poderosa orden de nonas monásticas y al principio no sabemos muy bien si lo hace por vocación o es una huída desesperada de un entorno familiar en el que no es feliz y no se halla a sí misma. Al descubrir cierta información confidencial, los caminos de Vess se cruzarán inevitablemente con los de Grix y su tripulación.

El guion está realmente bien estructurado y G. Willow Wilson (que también ha escrito para iconos como Wonder Woman) se encarga de ponernos rápidamente en situación y al mismo tiempo explicar perfectamente a los lectores la historia que este potente equipo creativo nos coloca delante. Además, el desarrollo de personajes es espléndido y la guionista estadounidense construye un mundo galáctico casi sin despeinarse en tan solo unas pocas páginas. Y esto es digno de mención porque hay guionistas más reputados que en ocasiones han necesitado más de diez números para intentar conseguir lo mismo. En lo referente a los diálogos, también realiza una buena labor así que podemos decir que en este apartado Wilson aprueba con muy buena nota.

Pero si hay un protagonista absoluto en esta obra es evidente que es el impresionante talento de Christian Ward. Y es que el arte de este señor lo acapara absolutamente todo. Su estilo, de corte pictórico (donde el color es un elemento predominante) es tremendamente llamativo. Algunas viñetas son absolutamente espectaculares y tanto la portada como los detalles interiores son de una calidad abrumadora (casi entran ganas de decorar una pared con ellos). Obviamente, el estilo de Ward le va como anillo al dedo a este tipo de historias de Ciencia-Ficción y fantasía, pues es donde puede lucirse más plasmando su arte en alucinantes seres de planetas extraños y entornos imposibles. Diseños surrealistas y orgánicos y mucha parafernalia de su propia cosecha pero también (y no demasiado oculta), una influencia palpable de genios como Miyazaki o Gustav Klimt. Además, se nota que Ward es un devorador compulsivo de cine y videojuegos y que todas esas influencias están siempre presentes en su trabajo.

Estamos ante un cómic en el cual, bajo la colorida capa de una aventura cósmica con civilizaciones alienígenas y naves interplanetarias, subyacen muchos temas interesantes a la par que complicados que están entrelazados. Invisible Kingdom habla, entre otras cosas de la soledad, la corrupción, el consumismo, la devoción de algunos consumidores hacia determinadas empresas, la religión e incluso sobre la posverdad y de como mucha gente es manipulada a diario en un mundo en el cual la información real y objetiva no interesa. Todo eso, además, de muchos disparos en el espacio, mucha acción y algún que otro momentazo épico, es lo que vais a encontrar en esta recomendadísima obra que nos trae Astiberri en una estupenda edición en tapa dura con mucha información adicional y extras varios.

Como digo, un acierto más de Astiberri Ediciones que además nos va a seguir dando alegrías en los próximos meses en este sentido, ya que recientemente han anunciado más series independientes norteamericanas que ya llevan publicadas un tiempo en Estados Unidos y que, y permitidme una pequeña boutade, podría decirse que es casi un delito que no hubiesen llegado aún a territorio español. Estaremos muy atentos desde aquí para contároslo todo con pelos y señales. Ya solo queda señalar que estamos deseando ya que llegue el segundo tomo de este cómic de Dark Horse que ve la luz bajo el sello Berger Books de Karen Berger y sobre todo para disfrutar de los nuevos personajes y situaciones que están por aterrizar en este universo. Y es que el camino que estos autores abren ante nosotros es un camino que sin duda merece la pena emprender.

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