Clara Campoamor: El sufragio femenino

Clara Campoamor Texto 1

“Yo, señores diputados, me siento ciudadano antes que mujer, y considero que sería un profundo error político dejar a la mujer al margen de ese derecho, a la mujer que espera y confía en vosotros; a la mujer que, como ocurrió con otras fuerzas nuevas en la revolución francesa, será indiscutiblemente una nueva fuerza que se incorpora al derecho y no hay sino que empujarla a que siga su camino.”

Así argumentaba Clara Campoamor en el Congreso de los Diputados aquel 1 de octubre de 1931, día en que en la Segunda República Española se aprobó el voto femenino. Hasta aquel entonces las mujeres podían ser elegidas como representantes políticas, pero no poseían el derecho a votar. Desde aquel día España fue uno de los primeros países en reconocer el sufragio femenino, mucho antes de que las Naciones Unidas lo recogieran en la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

Ese avance en la igualdad y lo liberal no duró mucho en un país como el nuestro, más propio de embestir en lugar de reflexionar. Así tras el golpe de estado que supuso la Guerra Civil Española, la Dictadura franquista eliminó toda esta clase de derechos y relegó el papel femenino al de madre, esposa y cuidadora del hogar, ensalzando esos roles  con la propaganda tradicional del régimen. La vuelta de la democracia trajo consigo el sufragio universal en España, aunque los 40 años de machismo sociológico que dejó la Dictadura aún perduran, incluso en el lenguaje coloquial.

Clara Campoamor Texto 2

Citando a la protagonista del cómic que tratamos hoy, “La libertad se aprende ejerciéndola”. Así lo hizo la principal valedora del sufragio femenino: Clara Campoamor  (Madrid, 12 de febrero de 1888 ​- Lausana, 30 de abril de 1972): Abogada, escritora y política en los tiempos de la II República Española. Fundadora de la Unión Republicana Femenina, el ideario de Campoamor se regía  sobre los valores democráticos, republicanos, laicos y liberales.

“República, república siempre, la forma de gobierno más conforme con la evolución de los pueblos.”

Un mujer pionera, poseedora de un pensamiento mucho más avanzado de lo que aún pulula hoy en día  por la península ibérica. Una mujer de la que ahora muchas reclaman para sí su legado, desde posiciones ideológicas diferentes, pero que en su momento fue repudiada a ambos lados del espectro político. Sirva el dato que en pleno exilio, Campoamor descubrió que en la España Franquista pesaba sobre ella una acusación de masonería, mientras que muchos elementos de la izquierda de por aquel entonces la miraban con desconfianza. Esta es la figura, singular sin duda y por derecho capital en lo que supone el sufragio femenino en la historia de España, que ha elegido Cascaborra ediciones para inaugurar su nueva colección “Biografías en Viñetas”, reservada a contar en viñetas la vida de personajes célebres de nuestra historia.  

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Para ello los autores, Rafael Jiménez y Meik Cobain, nos presentan un relato que va ahondar en la vida y obra de Campoamor desde los ojos de una periodista en plena década de los ochenta. A través de la labor de investigación que lleva Marta, la protagonista, descubriremos la vida de aquella niña que no se resignó a ser una simple costurera, que tuvo afán de aprender y de superación, que aprobó unas oposiciones a Telefónica, estudió Derecho y fue una de las primeras mujeres, junto a Victoria Kent, en colegiarse como abogada en España. Que luchó por la superación de las barreras de género, que sin haber podido votar fue elegida para debatir y defender en aquel Congreso de los Diputados el sufragio femenino.

Todo ello lo sintetiza de forma hábil Rafael Jiménez (“Piel de Toro”, “1525: Pavía” o “Universo 36”), que con voluntad didáctica traza una biografía accesible para cualquiera. Que da a conocer la figura y los hechos que protagonizó. A la vez, el camino que lleva a cabo Marta descubriendo la figura de Campoamor en la década de los ´80 sirve al autor para poner de relieve algún elemento machista o “cuñadil” que aún persistía (y persiste) en la sociedad actual.

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A su lado, Meik Cobain (“María Pita”) nos ofrece páginas donde la expresividad de sus personajes reside la fuerza de su propuesta artística. Todo ello acompañado de composiciones de página sencillas y funcionales, efectivas para narrar de forma óptima el guion de Jiménez.

El volumen viene precedido por el prólogo de Inés Arrimadas, y quizá este hecho pueda hacer que alguien prejuzgue el tebeo antes de leerlo, al tratarse de una de las líderes políticas de la actualidad española. Sería un error hacerlo así, pues lo que esconden las 64 páginas que comprenden “Clara Campoamor”  es mucho más profundo que la coyuntura política actual y sus protagonistas. Así que dejando aparte los prejuicios de un signo político u otro, no dejemos que un árbol nos impida ver el bosque: En este tebeo nos espera una lectura interesante que va más allá de cualquier opción política actual y que pone de relieve y en perspectiva lo que significó la figura de Clara Campoamor para el voto femenino y para una sociedad más justa entre iguales.

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