Zilia Quebrantahuesos: El fin del Invierno. Filón creativo

Zilia El Fin del Invierno Texto 1


“Los vientos han cambiado y solo traen hambre y hielo.

En un invierno que no acaba,

las ventiscas braman los nombres de los dioses antiguos, de los gigantes y las montañas…”

Azotados por un invierno perenne, los habitantes al sur de las montañas ven su existencia peligrar al no llegar el comienzo del ciclo primaveral. Sin esa estación no será fácil poder cultivar ni cuidar del ganado. Una maldición parece asolar al pirineo oscense en ese siglo XI donde la relación con la naturaleza y los elementos sigue siendo mágica. Si el invierno persiste, sobrevivir será tarea harto imposible, incluso para los seres del bosque. Es momento que una baterou tome cartas en el asunto y consiga traer el fin de este invierno que porta la hambruna para todos. Es el momento de “Zilia Quebrantahuesos. El fin del invierno”, la continuación de la obra que puso en el mapa del noveno arte español a Laura Rubio y que GP Ediciones acaba de editar.


Sin duda, Zilia es un personaje que, por contexto y definición, demandaba una continuación editorial. La creación de Rubio, acertada tanto en concepto recuperando leyendas ancestrales de la mitología oscense y pirenaica, se revela como candidata ideal para seguir creciendo a través de nuevas aventuras que nos brinde su autora, que continua combinando en esta entrega una frescura plástica, que bebe tanto del manga en cuanto a trazo como de las texturas cromáticas del cómic europeo si nos referimos al color. Un estilo que ya es inherente a Zilia, donde a veces nos sorprende además con páginas que remiten al estilo clásico de la edad media, aquellos que por estilo y composición nos evocan a los dibujos que se pueden encontrar en algún que otro incunable.

Zilia El fin del Invierno Texto 3


Si bien lo que guarda en sus adentros “El fin del Invierno” no solo es un excelente muestra de alto grado de forma gráfica, el fondo y el trasfondo de lo que nos cuenta Rubio en esta nueva obra es notable: pues sin apartarse del tono de “Zilia Quebrantahuesos” ahonda en el concepto intensificando lo ancestral de las leyendas de las que bebe esta obra y la época a la que están referidas: Aquel siglo XI en el que el Reino de Aragón convivían los mitos paganos con la cristianización de las zonas montañosas. Donde aún la relación con el medio natural se entendía como algo mágico. Donde los “Omes granizos” (“Gigantes”) permanecían presentes en las creencias y valles del pirineo, antes de que dejaran sus espíritus en las montañas y desaparecieran para siempre.


Ese es el momento que vive Zilia, uno de cambio donde mientras la catedral de Jaca se va construyendo aún es necesaria la figura del baterou, aquel destinado a guardar el equilibrio entre los humanos y los seres mágicos del bosque. Así en “El fin del Invierno” seremos testigos de la nueva odisea de Zilia, en el sentido de una aventura que implica un crecimiento para la heroína que la protagoniza. Un “viaje del héroe” tan inherente a la mitología popular universal como fresco en el desarrollo argumental que nos propone Rubio.

Zilia El fin del Invierno Texto 2


Así Laura Rubio engrandece la estela de Zilia con esta nueva entrega, que nos lleva desde Loarre hasta Jaca, pasando por San Juan de la Peña. Un viaje en el tiempo, tanto al pasado por las referencias en las que se basa como al futuro, por la frescura que aporta el relato. Tanto en lo literal como en lo contextual, pues subyace en lo narrado esa época en la que lo pagano fue dejando paso a la civilización que trajo tras de sí la plena cristianización de las montañas. Una época digamos “de frontera” entre unas creencias y otras, que convivieron durante siglos y de las que el tebeo muestra detalles en su transcurrir. Por todo ello, las 136 páginas editadas en formato cartoné por GP ediciones no hacen solo de “Zilia Quebrantahuesos. El Fin del Invierno” una secuela digna de la obra precedente, sino que constatan el filón conceptual que atesora esta creación, aunando épica y mitología pirenaica con la frescura que lo desarrolla su autora. Dicho lo cual, celebramos la vuelta a las estanterías de Zilia, esperando que a este segundo volumen le sucedan muchos más. Tal es el sabor de boca que deja este acertado tebeo, donde el brillo que desprende la portada es acorde con los quilates que esconden estas páginas, que amansarían al propio Balaitús.

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