El Extraño mundo de tus sueños: Si se puede soñar, se puede realizar.

Los cómics se parecen a los sueños más que cualquier otro medio. Las películas captan seres humanos “reales”, tan reales, en todo caso, como pueden serlo los actores de Hollywood. Como mucho, los largometrajes son sueños de día. Los tebeos, en cambio, tienen una fuerte cualidad surrealista generada por las líneas negras que rodean y definen a los “actores” dibujados a mano con sus fondos de puntos y coloreado tecnicolor de estilo pop art. Los dibujos animados se acercan mucho a lo onírico. Pero carecen de esos perceptibles espacios en blanco entre viñetas, propios de las historietas. Esas pausas tienen el efecto de reproducción, con el estilo narrativo fragmentado del desarrollo de los sueños. Una forma más de atrapar los sueños es la pintura. El arte que consiguieron artistas como Dalí hace que el tiempo se diluya, pero no transmite la absorbente narrativa que tan bien se produce en los cómics. Los sueños han sido un tema tratado por los tebeos desde los primeros días del medio. El más famoso es “Litlle Nemo in Slumberland”, la obra maestra de Winsor McCay. Posteriormente a esta obra, comenzaron a surgir varios autores que revelarían sus sueños en las páginas provocando una época dorada en los cómics. Una época dorada, la “Golden Age” de los comics estadounidenses que tuvo sus últimos coletazos a comienzos de la década de los cincuenta. Un tiempo al que pertenecen las historias compiladas del tebeo que tratamos hoy: “El Extraño mundo de tus sueños“. El volumen que recientemente ha editado Diábolo compilando las historias que Joe Simon y Jack Kirby publicaron en la serie del mismo título (“Strange World of Your Dreams“) en 1952 bajo el sello Prize comics.

Fue Mort Meskin, ilustrador de plantilla del estudio de Joe Simon y Jack Kirby, quien supuestamente sugirió al dúo el título “The Strange World of Your Dreams”. Meskin había leído buena parte de la obra de Sigmund Freud, al haber sido un paciente en un psiquiátrico cuando era más joven, por lo que pensaba muy a menudo en la interpretación de los sueños. Estas experiencias en la terapia se las contó a Simon y Kirby, lo que hizo que se inspiraran en esos relatos para dibujar muchas de las páginas que hoy tenemos entre manos. Más allá de cómo surgiese esa idea, Kirby y Simon vieron un territorio propicio para la innovación, que estaba en auge durante los años 50: la posibilidad de experimentar en géneros se combinaba con la necesidad de nuevos ingresos para el dúo creativo. Los superhéroes creados por estos dos autores eran cosa del pasado (“Capitán América“) y los cómics tenían un nuevo enemigo a las puertas, un nuevo medio de comunicación que atraía a las masas delante de una pantalla cuadrada, que llegaba a los hogares. Por lo que intentaron atraer al público juvenil con palabras como “Extraño” y con temas que buscaban a un público más maduro.

En el recopilatorio que tenemos en la mesa, los sueños son supuestamente analizados por un experto representado en la persona de Richard Temple. Posiblemente el propio Kirby concibió a este profesional freudiano, basado en la ficción, no en los hechos. Ambos fumaban en pipa, pero físicamente Temple era alto y delgado, la antítesis del dibujante, que era pequeño y fornido. Todos los relatos revelan auténticas perlas: Nos encontramos con temas como el alcoholismo, los prejuicios racistas, monstruos, seres inmortales o incluso la guerra. Esto era un serio indicativo que los creadores enfocaban este tipo de historietas también para una audiencia mucho más adulta. Tanto a los guiones como en la parte artística, Kirby encabeza “el equipo del sueño” junto con su socio Joe Simon. Pero no se puede asegurar a ciencia cierta como lo hicieron, porque en este proyecto colaboraron autores como Mort Meskin ( uno de los inspiradores de muchos de estos relatos), Bill Draut, George Roussos, Al Eadeh o Bob McCarty, junto con otros muchos artistas que no están acreditados y no se sabe quién son.

“El Extraño Mundo de tus Sueños” está editado por Diábolo ediciones, en un tomo de tapa dura con 142 páginas, que incluyen 26 relatos con todas sus portadas. Volumen que compone la séptima entrega de la “Biblioteca de comics de terror de los años 50” con la que la editorial trae al mercado en castellano estos clásicos del noveno arte de mediados del siglo pasado. Sirviéndose como base de las reediciones llevadas a cabo por IDW Publishing en Estados Unidos, Diábolo lleva a cabo la traslación de estos volúmenes con una reproducción fidedigna, incluyendo en este caso, por ejemplo, el prólogo de Craig Yoe, ganador de un premio Eisner. Una oportunidad para sumergirse en aquellas historietas de la forma más efectiva posible se presenta con este volumen, que ya lo avisa desde la portada, brillantemente dibujada por el maestro del tebeo, Jack Kirby. Todas las historietas han sido restauradas para esta edición en color y en gran formato. Además, el volumen de Diábolo tiene el lomo curvo por lo que permite abrir casi por completo el libro para disfrutar de las viñetas, sin temer que se separen sus páginas. Al igual que la cuidada traducción, maquetación y rotulación, consigue que la lectura sea mucho más fácil por el tipo de letra y el tamaño utilizado. Por todo ello, este volumen es candidato merecedor de ocupar un espacio en cualquier tebeoteca.

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