Brassens, la libertad: De lo creativo y lo imperecedero

Brassens La Libertad Texto 4

A lo largo de los años, el trabajo de Joann Sfar siempre se caracteriza por la original mirada que imprime. Como muestra ahí está su célebre “ El Gato del Rabino” o “Vampir” y su versión infantil, “Pequeño Vampir”. Parte de la brillantez que atesora la saga “La Mazmorra”, es debida a su labor como coescritor de muchos de sus álbumes. Capaz de tocar en sus trabajos un sinfín de temas y a la vez poder producir para públicos diferentes, el corpus de sus obras siempre comparte ese poético y personal poso del que tiene algo que decir.

Estamos ante un torrente creativo que no se ha circunscrito solamente al noveno arte, aunque bien es cierto que es donde Sfar brilla más. Ahí está su salto al cine en el 2010 con la personal y lúcida “Serge Gaingsbourg. (Vida de un Héroe)” («Serge Gainsbourg, vie héroïque«) , película controvertida que no entendieron los que buscaban un biopic al uso y se encontraron con una ensoñación que entronca con ese lado tan próximo al terreno creativo, donde las fronteras quedan difusas entre metáfora y hecho tangible.

«Je ne fais pourtant de tort à personne
En n’écoutant pas le clairon qui sonne

Brassens La Libertad Texto 5

Algo de esto nos encontramos en el tebeo que tratamos hoy: “Brassens, la libertad” (“Brassens ou la liberté”). Un cómic que surge del reto que en 2011 asume Joan Sfarr: de ejercer de comisario de la exposición sobre Georges Brassens organizada por la Cité de la Musique en Paris. Ahí es nada. Tras abordar a uno de los iconos culturales del siglo francés en el celuloide, Sfarr se acercó con su mirada a quien posiblemente sea el máximo exponente de la Chanson  française , el modelo que sirvió para definir la figura del cantautor europeo y fuente de inspiración musical y poética en muchas guitarras que empezaron a sonar tanto dentro como fuera de Francia.

Hablar de Georges Brassens (Sète, 22 de octubre de 1921 – Saint-Gély-du-Fesc, 29 de octubre de 1981) es hablar de una voz, la voz grave sobre una melodía aparentemente simple pero que esconde una compleja musicalidad adictiva. Es hablar de unos textos que exprimieron todo el jugo al francés mientras el ingenio y la lucida ironía hacen acto de presencia en canciones redondas. De esas que aunque se censuren se hacen inmortales en cuanto se escuchan. Como ocurrió con “Gare au gorille”, prohibida en su momento en las cadenas de radio de Francia por considerar pornográfico que un gorila escapado de un zoo sodomizase a un juez, tal y como contaba el trovador libertino en su canción. A pesar de ello, todo el mundo tarareó el tema y se dio cuenta de la denuncia velada sobre la pena de muerte en Francia que escondía esa provocadora letra: pues el juez de la canción, que estaba siendo sodomizado por el simio, gritaba de la misma manera que el reo que moría esa misma mañana cumpliendo la sentencia dictada por el mismo juez.

“La suite serait délectable

Malheureusement, je ne peux

Pas la dire, et c’est regrettable

Ça nous aurait fait rire un peu

Car le juge, au moment suprême

Criait «maman!», pleurait beaucoup

Comme l’homme auquel, le jour même

Il avait fait trancher le cou

Gare au gorille!”

Brassens La Libertad Texto 1

Quizá en este lado de los pirineos se conozca al insigne bardo francés por su inmortal “La Mauvaise Reputacion”, tema que adaptó al castellano Pierre Pascal y que Paco Ibáñez puso voz en los inicios de su carrera. Un tema que ha trascendido época y estilos, y del que Loquillo y Trogloditas de forma inteligente supieron ver la impronta rockera que escondía la musicalidad de Brassens. Cabe destacar también las versiones inmortalizadas de «Marieta» («Marinette«) por Javier Krahe o «La Tormenta» («L’Orage«) Alberto Pérez y los dos discos que le dedicó el irrepetible y recientemente fallecido Joaquín Carbonell, difundiendo las irónicas y lúcidas canciones de Brassens en conciertos que se convirtieron en autenticas máquinas de hacer fans del músico francés. Y como estos ejemplos hay muchos en la música española que han centrado su atención en el que se considera padre de los cantautores. Título del que, por otra parte, no estamos muy seguros que aceptara Brassens, que ya rechazó méritos y condecoraciones en vida, pues como el decía, solo se debía a su público.

Paul Valery lo atestiguaba: “Si un pájaro supiera explicar lo que canta, por qué lo canta y cómo lo canta, dejaría de cantar«. Y un poco, en el mismo sentido poético, aparece la obra de Brassens. Esa obra que esconde detrás de la lucidez de unos versos certeros, una musicalidad y un swing a prueba de bombas. No se explica, se siente. Y ese es el punto exacto que nos sirve para volver a encontrarnos con el cómic que materializó Joann Sfar. Un tebeo que huye de lo previsible y de lo esperable, para llevarnos desde un terreno intimo a pastos creativos más fértiles. Que dialoga desde lo creativo con lo que implica Brassens y su obra. Que asume riesgos con la mirada limpia de la infancia, esa que no está contaminada por las rigideces que se enseñan de forma torpe.  Que nos lleva desde lo anecdótico a lo brillante, y que sin perder muchas páginas y recursos en detalles biográficos nos lleva a la razón de ser del cancionero de Brassens y a su figura. Quizá este sea el camino más difícil y el menos complaciente, pero recorriéndolo a través de lo nos que propone Joan Sfarr es sin duda el más original y satisfactorio.

Brassens La Libertad Texto 3

Editado en Francia por Dargaud, fue Fulgencio Pimentel quien se encargó de materializarlo en castellano, en una edición rústica con sobrecubiertas de 120 páginas que viene acompañada por cuatro excelentes textos de Vicente Fabuel, Patricia Godes, Dildo de Congost y Juan de Pablos. Cuatro miradas que complementan a la de Joan Sfarr y sitúan personaje y obra en la justa repercusión y dimensión cultural que tiene, tanto en Francia como en las conexiones que con la música popular española.

Un tebeo de los que merece retomar de vez en cuando, como cuando se vuelve a escuchar “Brave Margot” o “J’ai rendez-vous avec vous” y uno se deja llevar tanto por el texto como por la música. En clara analogía, conviene regresar a estas viñetas para recrearse en la propuesta de Joann Sfarr, para sumergirse en su poética e imaginario y que nos lleve a este viaje por lo que implica y significa la obra de Brassens. Mientras tanto, acaban estas líneas el día del centenario del nacimiento de Georges Brassens y la voz del viejo libertino entona “Supplique pour être enterré à la plage de Sète”…

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.